PRÓLOGO
Este pequeño relato es algo que fue surgiendo de una manera muy natural, casi sin pretenderlo, partiendo simplemente de una pequeña idea base que era la de imaginarme cómo reaccionarían en un futuro mis hijas y qué supondría para ellas el libro que estoy realizando con las fotos del Proyecto 365 y también con el contenido íntegro de este blog que algún día les daré a conocer. Aquí seguiré escribiendo y dejando constancia de todo aquello que me apetezca hablar, así que si la salud no me falla puede que en el futuro se encuentre con un extenso "legado" en el que tendrán la ocasión de ver a su padre con el alma totalmente desnuda. Creo que puede que sea algo que les guste, a mí al menos me hubiese gustado mucho haber tenido algún testimonio de mi padre, y más aún después de no haber tenido la suerte de poder conocerle.
De ahí surgió la idea original, y a partir de ella comencé a escribir por simple placer de hacerlo, sin saber como iba a continuar en cada capitulo y mucho menos como iba a acabar, me limitaba simplemente a escribir, a soltar todo lo que mi cabeza me iba dictando, y ya puestos, a imaginar cómo me gustarían que sucediesen las cosas, de ahí el título: "SOÑANDO...CON EL LIBRO DEL ABUELO", que refleja por una parte mi sueño de que mi historia pudiese terminar como aquí la describo y por otro nombrar el que ha sido el hilo conductor de la idea. Finalmente me ha resultado muy gratificante haber escrito esto, he disfrutado mucho porque es emocionante saber que los personajes y la propia historia pueden evolucionar a tu antojo y sin embargo ni tú mismo sabes cómo la van a hacer. Mi mejor lectura de todo esto es que sigo disfrutando con la escritura y que me ayuda mucho a ordenar ideas y a no olvidarme de mis prioridades sin dejar de lado los pequeños detalles cotidianos que considero tan importantes.
Yo, qué como decía anteriormente no tuve la suerte de conocer a mi padre, sé lo importante que pueden llegar a ser los recuerdos y pienso sinceramente que es uno de las mejores regalos que se le pueden hacer a nuestro hijos, los recuerdos, que a su vez significan tiempo, tu tiempo, el que compartes con ellas en este caso, ese para mí es el mejor legado de todos, lo demás, absolutamente todo lo demás como pudieran ser los valores materiales, pierden su valor con el tiempo, se desvanecen, cambian de estado o simplemente desaparecen, pero los recuerdos no, los recuerdos son quizá la única cosa en el mundo que va ganando valor con el tiempo, cuanto más tiempo pasa con más cariño se recuerdan y van adquiriendo mucho más significado para nosotros. A esos recuerdos a la vez, les vamos añadiendo poco a poco pequeños detalles o anécdotas que si no sucedieron, nos gustarían que lo hubiesen hecho, y que después de contarlas varias veces, a la cuarta o la quinta ya te hacen dudar de si ocurrieron de verdad o no. Así es la vida, una mezcla de sueños y de recuerdos, de lo que somos y lo que nos gustaría terminar siendo, y eso es precisamente lo que es esta historia, mi historia, mi sueño, mi vida...mi mujer, mis hijas, mi familia, mis amigos.
I. ¿NOS VAMOS?
—Deben estar preparados para lo peor. Puede suceder hoy mismo, mañana o dentro de una semana, lo cierto es que no lo sabemos, pero tienen que ser conscientes de que a pesar de que no lo parezca, su corazón está muy débil, lo siento, esa es la realidad—aquellas palabras del doctor cayeron como en mazazo sobre sus dos hijas—.
Este pequeño relato es algo que fue surgiendo de una manera muy natural, casi sin pretenderlo, partiendo simplemente de una pequeña idea base que era la de imaginarme cómo reaccionarían en un futuro mis hijas y qué supondría para ellas el libro que estoy realizando con las fotos del Proyecto 365 y también con el contenido íntegro de este blog que algún día les daré a conocer. Aquí seguiré escribiendo y dejando constancia de todo aquello que me apetezca hablar, así que si la salud no me falla puede que en el futuro se encuentre con un extenso "legado" en el que tendrán la ocasión de ver a su padre con el alma totalmente desnuda. Creo que puede que sea algo que les guste, a mí al menos me hubiese gustado mucho haber tenido algún testimonio de mi padre, y más aún después de no haber tenido la suerte de poder conocerle.
De ahí surgió la idea original, y a partir de ella comencé a escribir por simple placer de hacerlo, sin saber como iba a continuar en cada capitulo y mucho menos como iba a acabar, me limitaba simplemente a escribir, a soltar todo lo que mi cabeza me iba dictando, y ya puestos, a imaginar cómo me gustarían que sucediesen las cosas, de ahí el título: "SOÑANDO...CON EL LIBRO DEL ABUELO", que refleja por una parte mi sueño de que mi historia pudiese terminar como aquí la describo y por otro nombrar el que ha sido el hilo conductor de la idea. Finalmente me ha resultado muy gratificante haber escrito esto, he disfrutado mucho porque es emocionante saber que los personajes y la propia historia pueden evolucionar a tu antojo y sin embargo ni tú mismo sabes cómo la van a hacer. Mi mejor lectura de todo esto es que sigo disfrutando con la escritura y que me ayuda mucho a ordenar ideas y a no olvidarme de mis prioridades sin dejar de lado los pequeños detalles cotidianos que considero tan importantes.
Yo, qué como decía anteriormente no tuve la suerte de conocer a mi padre, sé lo importante que pueden llegar a ser los recuerdos y pienso sinceramente que es uno de las mejores regalos que se le pueden hacer a nuestro hijos, los recuerdos, que a su vez significan tiempo, tu tiempo, el que compartes con ellas en este caso, ese para mí es el mejor legado de todos, lo demás, absolutamente todo lo demás como pudieran ser los valores materiales, pierden su valor con el tiempo, se desvanecen, cambian de estado o simplemente desaparecen, pero los recuerdos no, los recuerdos son quizá la única cosa en el mundo que va ganando valor con el tiempo, cuanto más tiempo pasa con más cariño se recuerdan y van adquiriendo mucho más significado para nosotros. A esos recuerdos a la vez, les vamos añadiendo poco a poco pequeños detalles o anécdotas que si no sucedieron, nos gustarían que lo hubiesen hecho, y que después de contarlas varias veces, a la cuarta o la quinta ya te hacen dudar de si ocurrieron de verdad o no. Así es la vida, una mezcla de sueños y de recuerdos, de lo que somos y lo que nos gustaría terminar siendo, y eso es precisamente lo que es esta historia, mi historia, mi sueño, mi vida...mi mujer, mis hijas, mi familia, mis amigos.
SOÑANDO... CON EL LIBRO DEL ABUELO
I. ¿NOS VAMOS?
Para eso era para lo que durante durante los últimos días se habían estado preparando todos, algo que los médicos les repetían a diario..."en cualquier momento se podría complicar y ...",
Esa era la situación que tarde o temprano debía producirse...pero no, la realidad es que nada de eso ocurrió, o al menos no de la forma en que todos esperaban, pasó algo que sorprendió a propios y extraños, todo transcurrió de una manera totalmente inesperada.
La abuelita había llegado allí hacía varios días después de que sus hijas le hubiesen obligado a acudir a su médico de cabecera al verla con evidentes signos de debilidad. Ella no estaba muy de acuerdo, e insistía en que estaba bien —Qué queréis hijas, ¿que esté como una quinceña? tengo 95 años, demasiado bien estoy ¿no?
A pesar de ello el médico había aconsejado ingresarla porque según él, el corazón estaba muy agotado. —¡Nos ha jodido! si te parece voy a estar como pa salir a correr—dijo con evidente mal humor.
Aquella respuesta le sorprendió hasta a su propio marido, pues no era muy propio de ella, pues si por algo se había caracterizado a lo largo de toda su vida, había sido por su discreción y saber estar, y aquella respuesta no se ajustaba para nada a sus cánones normales de comportamiento. A pesar de ello, el anciano no quiso que se sintiese sola en su cruzada...
—Supongo que con la edad, como decía un buen amigo mío... uno pierde la vergüenza, gana en mala leche y le crece el forro de los cojones ¿no doctor?— Añadió apoyándola el marido y haciéndole un guiño al doctor.
—El que faltaba —protestó la hija—, qué vergüenza nos vais a hacer pasar, vaya dos viejos faltones que estáis hechos.
—Anda que estáis arreglados los dos —añadió su otra hija—. No le haga caso doctor, usted haga el volante que ya nos encargamos mi hermana y yo de todo.
El médico que no había podido evitar una carcajada, asintió y se despidió cariñosamente de los dos ancianos.
—Hay que ver la envidia que me han dado siempre esta pareja, solo hay que ver como se miran para saber lo mucho que se quieren, qué pena que ella esté tan flojilla, la cosa no pinta nada bien— comentaba con su enfermera el galeno mientras ultimaba el informe.
Y así es como llegó la anciana hasta aquella recién inaugurada clínica donde todo estaba impoluto y donde su marido no consintió despegarse de ella ni un solo instante a pesar de la insistencia de sus hijas y de todo el personal sanitario.
—¿Cómo estás cariño?— le preguntaba a menudo.
—Yo estoy bien, si a mi no me duele nada, un poco cansada y con mucho sueño, pero un sueño muy extraño, no sé...como el que te entra después de comer, de esos dulces que te dejan super relajada, lo que pasa es que a diferencia de esos, este sueño no se me pasa con una cabezadita.
—Pues anda, dame un beso y descansa un rato y así yo aprovecho después para leer un rato.
La habitación era enorme, tenía otra cama para el acompañante y un confortable sofá cama donde sus hijas se irían turnando cada noche.
—Bajo al bar a por un bocadillo papá, ¿te traigo algo?
—No gracias hija, no tengo hambre.
Los dos ancianos siguieron con la mirada a su hija hasta que la perdieron de vista e intuyeron que se encontraba lo suficientemente lejos como para que no les escuchase.
Entonces, en voz baja, y como dos adolescentes que planean una escapada a espaldas de sus padres, el abuelo se acercó a ella con suma delicadeza, le cogió la mano y le preguntó:
—Antes de que te duermas. ¿Sabes qué día es hoy?
—Pues claro tonto, no lo voy a saber, soy muy vieja, pero hay cosas que no se pueden olvidar y si por algo he de dar gracias es por haberme dejado llegar a esta edad con mis recuerdos intactos.
—Tienes razón cariño, yo si a algo le he tenido miedo en esta vida ha sido a la enfermedad y sobre todo a esa, no puedo ni imaginarme lo duro que sería que uno de los dos terminase por no reconocer al otro, eso sería un castigo muy duro, y por muy mal que lo hayamos hecho en esta vida nadie merece un final tan cruel, y digo yo... que además, tan mal no le hemos hecho ¿no?
—¿Mal? una y mil veces repetiría cada una de las decisiones que hemos tomado a lo largo de nuestra vida, incluso aquellas en las que nos hemos equivocado, porque de esas es de las que más hemos aprendido, pero sin duda la mejor decisión que tomamos en nuestra vida fue precisamente la primera y de la que hoy se cumplen nada más y nada menos que...80 años.
—¿Te acuerdas? a mi me parece que fue ayer...30 de enero de 1986, total ná. Aún siento aquel cosquilleo en el estómago mientras esperaba tu respuesta a la salida de clase. Es curioso, en los últimos años es como si el tiempo fuese al revés, cada vez recuerdo con más claridad aquellos días...¿será una señal? —Preguntó el anciano con media sonrisa y añadió:— No me extraña, jajaja, porque yo hace un rato cuando cerré los ojos he visto pasar toda mi vida en diapositivas, así que no tenemos escapatoria jajaja.
—¡Qué tonto estás!—dijo con risa cansada la anciana consciente de que ese esfuerzo por sonreír era posiblemente uno de los últimos que haría en esta vida. Tan consciente fue de ello que no pudo evitar quedarse unos segundos con la mirada clavada en los ojos de su marido, unos ojos que decían te quiero y brillaban de esa forma tan especial que sólo ella conocía, sabía que estaba llorando a pesar de que aún no había asomado ni una sola lágrima. El anciano, efectivamente estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano porque su llanto interior no aflorase. A pesar de todo no estaba triste, pero siempre fue de lágrima fácil y tanta emoción, tantos recuerdos y tantas imágenes se le pasaron por su mente que finalmente una traicionera lágrima terminó en la comisura de sus labios donde el sabor salado de la misma contrastaba con la dulzura de aquella situación.
Por momentos parece que todo se detuvo, un sobrecogedor silencio invadió toda la estancia, dos suspiros casi al unísono y una a continuación una breve conversación…
—En fin, ¿no crees que ya hemos dado demasiada lata?—dijo el anciano.
—El necesario cariño, el necesario,—añadió ella acomodando la cabeza sobre el hombro de su marido y cerrando delicadamente los ojos —anda, dame un beso...
Ese sonoro beso fue el último sonido que se escuchó en aquella habitación, después un silencio conmovedor invadió toda la sala, y una extraña brisa atravesó la estancia haciendo ondear las blancas cortinas al marcharse por la ventana...
Habían pasado apenas unos días y en una de esas tristes reuniones familiares que suceden a este tipo de sucesos, Marcos, que no sabía muy bien como soltar aquello que le andaba rondando por la cabeza desde el fallecimiento de los abuelos, comenzó dando un rodeo al tema, y lo hizo recordando algo que todos los allí presentes ya sabían, la especial relación que tenían el abuelo y él.
—El abuelo y yo solíamos tener largas conversaciones, conversaciones en las que tratábamos muchísimos temas —hizo una breve pausa con la mirada perdida y continuó— yo creo que menos de política, que era algo de lo que no le gustaba hablar, hemos hablado de todo. Dudo mucho que haya mucha gente que tenga una relación con su abuelo como la que yo he tenido. Un abuelo es algo muy especial para cualquier nieto, pero yo tengo que sumarle muchas cosas más, he disfrutado de una complicidad de las que se tienen con muy pocas personas a lo largo de tu vida, y el abuelo para mí era mucho más que eso, desde pequeño le admiré, desde pequeño conectamos a la perfección, y ya de mayor pasó a ser uno de los grandes referentes de mi vida —confesó Marcos sin poder reprimir las lágrimas—. Siempre me decía que si hubiese alguna manera en la que él pudiese volcar en mi cabeza todo lo que la vida le ha enseñado a lo largo de los años, yo conseguiría ser una de las personas más felices del mundo.
—Pero por desgracia eso no funciona así —me decía—. Al final de nada o casi nada sirve que los mayores te cuenten sus experiencias, finalmente es a base de errores y de las propias vivencias como uno consigue aprender las lecciones de la vida, y eso que son siempre las mismas, por muchos años que pasen, por muchas generaciones y avances tecnológicos que lleguen, en el fondo son siempre los mismos problemas y las mismas soluciones. Además te digo una cosa hijo, quizá lo que mejor aprende uno con la edad es a ordenar correctamente su escala de valores y prioridades y relativizar bastante la gravedad de los problemas. En fin, si yo te contara, —y en ese momento siempre suspiraba como si aún se guardase algo dentro y continuaba—,... la mente, ¡ay! la mente, que cabrona y que complicada es, y fíjate, —y volvía a hacer otra pausa esta vez mirando a la nada —cuando uno empieza a saber controlarla y aprende a utilizar todo su poder de manera positiva, te das cuenta que te quedan dos telediarios, ...¡manda huevos! Y la verdad, si uno aprende a canalizar toda la energía de su mente, termina por ejercer un control casi absoluto sobre su cuerpo a través de ella y por tanto puede conseguir casi cualquier cosa, casi cualquier cosa hijo, algún día te lo demostraré —terminaba siempre diciendo.
—Esta "lección" era una de las muchas que el abuelo me repetía muy a menudo, y yo que nunca le dí demasiada importancia a esa coletilla final de su discurso, creo que ahora sé a qué se refería exactamente, y pienso sinceramente que ahí puede estar la clave de su fallecimiento...digamos "programado", porque...no me jodas, yo no creo demasiado en las coincidencias, y menos en este tema.
—No sé que decir Marcos, la verdad —dijo su madre—. Lo cierto es que conociendo a papá y dadas las circunstancias esa teoría tuya no es nada descabellada, pero nada, o al menos yo no encuentro otra mejor de momento. Y tú ¿qué opinas Laura?
—Lo que está claro Lucía es que papá y mamá se han ido felices, juntos y felices, y lo que dice Marcos pues no sé que decirte tampoco...buuufff, la verdad es que el caso parece de ciencia ficción. Madre mía, se me vienen a la cabeza la multitud de titulares que aparecerían en todos los medios de comunicación si algún día conociesen toda la historia con pelos y señales. Menos mal que los doctores tuvieron un comportamiento ejemplar y nos ayudaron a ocultar los enigmáticos detalles de sus fallecimientos.—la versión oficial fue que el abuelo murió de un infarto pocas horas después de la abuela debido al enorme disgusto. Una versión que ya de por sí daría al menos para llenar el hueco de alguna página de noticias sensacionalistas, pero que nada tiene que ver con la versión real y extendida de la misma que tendría un potencial literario increíble incluso en manos del más mediocre periodista o escritor.
Los propios médicos quedaron alucinados ante semejante suceso, y más aún después de comprobar con la autopsia que no había signos de infarto ni de cualquier otro problema en alguno de los órganos vitales, "Es como si el corazón se hubiese ido parando muy poco a poco hasta detenerse por completo" fueron las palabras textuales del doctor; "Jamás en toda mi larga trayectoria profesional he visto nada igual, porque lo de vuestra madre se veía venir, era algo esperado dadas las circunstancias, pero lo de vuestro padre..."
Los meses siguientes fueron meses de continuas preguntas y suspiros al aire, de recuerdos, de sobresaltos ante fugaces apariciones, apariciones que se presentan en cualquier sitio y a cualquier hora, donde el más mínimo parecido de cualquier anciano o anciana hace que el corazón amague con salirse del pecho, de voces que crees oír, de frases que aún retumban en el ambiente, de fragancias que transportan al pasado, de costumbres que ahora dan pie a tristes frases..."en esta época papa siempre..." o "como siempre decía mamá..." Pero afortunadamente el tiempo poco a poco lo va curando todo, en realidad no lo cura, simplemente terminamos por adaptarnos a vivir bajo las nuevas circunstancias, pero hay cosas que nunca se curan, siempre estará el recuerdo, el dolor va disminuyendo y todo termina por volver a normalizarse, a pasar cada vez más horas al día sin pensar en ello...a empezar a vivir de nuevo. Y ¡menos mal! porque sino sería terrible. Aunque a veces esa lenta vuelta a la normalidad se ve de vez cuando alterada ante el hallazgo de una pertenencia oculta en algún armario olvidado, ante alguna antigua foto, o como en el caso de Lucía cuando encontró un viejo calendario de mesa del año 2013 de la ONG Mensajeros de la Paz con una frase en su portada, una frase que decía así “La soledad es la enfermedad más terrible del mundo” (Padre Ángel).
El simple hecho de tener en sus manos algo de su padre ya emocionó suficientemente a Lucía, pero lo que realmente le inquietó fue la manera en que aquella frase del calendario había sido subrayada y rodeada con un rotulador, era evidente que aquella frase significaba mucho para su padre, sino, además de haberla subrayado, no hubiese guardado ese calendario durante tantos años. Aquello le hizo pensar que la teoría de su hijo Marcos no iba nada desencaminada.
Habían pasado seis meses desde la muerte de sus padres y una de sus hijas se encuentra en la casa de campo con sus dos hijos. Es una fría y cerrada tarde de tormenta invernal, se afanaba en leer un libro frente a esa chimenea en la que tantas veces se sentó junto a sus padres, pero se dio cuenta que había leído varios capítulos y no se había enterado de nada, su mente no estaba allí.
Ahí estaban los tres, la madre y sus dos hijos, o lo que es lo mismo la hija, la nieta y el nieto...
La nieta había heredado el carácter introvertido y tímido de la abuela y quizá entre otras cosas habría sido por eso por lo que el abuelo la había querido tanto. El nieto por su parte, había tenido desde pequeño una complicidad extraordinaria con el abuelo, quizá por haber descubierto en él muchas facetas en común, por ejemplo estudió periodismo, algo que siempre le hubiese gustado al abuelo —me gusta como escribes —le decía—, pero utilizas demasiado las comillas, no sé de donde has sacado esa manía.
Además es extremadamente sensible y a diferencia de su hermana, no le cuesta expresar sus sentimientos, por lo que en ocasiones ambos habían tenido largas y fructíferas conversaciones que no habían hecho otra cosa sino que estrechar aún más sus lazos de unión. Rara era alguna de esas “trascendentales” conversaciones en la que uno de los dos e incluso los dos, no terminase derramando alguna lágrima, bien de emoción, de rabia, o de dolor,…de todos los matices posibles. —Vaya tela hijo, menudo par de ñoños estamos hechos, cualquiera que nos vea…— y los dos terminaban riendo y abrazados mientras el abuelo siempre repetía, —lo difícil es sonreír al llorar y no llorar al reír, que es muy distinto hijo, muy distinto.
El silencio reinaba mientras cada uno de los presentes seguían absortos en sus respectivas tareas, menos la madre que continúa con la mirada perdida dándole una vuelta de tuerca más a sus recuerdos, a los recuerdos de ambos, de su madre y de su padre, de los abuelos, y ha decidido que ya está bien, que es el momento, no el momento justo, pues debía haberlo hecho mucho antes, pero de todos modos ahora sí, ahora ha llegado por fin el momento, ha llegado la hora de enseñarle a sus hijos “el libro del abuelo”.
Aun sin saber muy bien porqué, la hija no había mostrado jamás ese antiguo libro del abuelo a sus hijos, y es que en realidad no había razón alguna para no haberlo hecho antes, e incluso a veces les extrañaba que su propio padre no le hubiese pedido que se lo enseñase a los nietos, pero lo cierto es que no lo había hecho, tenían 28 y 30 años respectivamente y desconocían por completo que su abuelo había “escrito” un libro y había cerrado así el ciclo vital de su legado; tener un hijo (había tenido dos), sembrar un árbol (casi todos los que había en la finca los había plantado él) y por último el libro, el misterioso libro.

Pero lo curioso es que su hermana tampoco lo había hecho, ella tenía otra copia de ese libro que su padre les regaló a cada una cuando cumplieron sus respectivos 18 años, y a pesar que ambas lo habían revisado una mil veces tanto en solitario como juntas, sus hijos nunca supieron de la existencia de dicho libro. Y ahora las dos se preguntaban porqué no lo habían hecho, porque habían esperado a que el abuelo muriese para mostrarlo, no encontraban razón alguna que lo explicase pero lo cierto que ahora sí, ahora las dos no solo estaban decididas a enseñárselo, sino que lo deseaban con todas sus fuerzas, querían que fuese un homenaje a él, bueno a él y a ella, pues la abuela tiene mucho que decir en ese “libro”.
Pero por Dios mamá, porqué no nos habéis enseñado esto antes decía…..mientras asomaba la primera de las muchas lágrimas que esa tarde rodaron por todas y cada una de las mejillas de los allí presentes…
Su madre no encontró respuesta a la pregunta, y no la encontró porque sencillamente no la tenía, pensó en esos momentos que probablemente se había equivocado, que hubiera disfrutado mucho pudiendo compartirlo con sus hijos mientras los comentaba junto a sus padres, pero ya no había vuelta atrás, ahora solo quedaban recuerdos…
Quizá era esa misma razón, por la que Lucía aún no habían encontrado el momento de compartir con su hermana los detalles de aquel misterioso hallazgo del día de la muerte de sus padres. Tampoco encontraba una razón lógica para no haberlo compartido todavía con Laura.
Fue una noche larga para los nietos, sobre todo para quienes en ese improvisado sorteo habían resultado agraciados con el privilegio de quedarse con el libro esa primera jornada…
Lucía sabía que uno de los mayores tesoros de su padre le pertenecía, así lo había pactado previamente con su hermana desde hacía mucho tiempo, y es que, de las dos, ella era la que había heredado la afición por la fotografía, la que desde pequeña mostró interés por aprender y por compartir tiempo y afición con su padre. Así que allí estaba, en el mismo sitio que él solía dejarla, con sus numerosos objetivos y con todos y cada uno de sus accesorios, el último modelo de la gama profesional que Canon había lanzado al mercado, había sido también el último capricho de su padre. Todavía recordaba la cara del dependiente cuando aquel anciano de casi 90 años le puso el importe exacto encima del mostrador y le dijo “Deme esa”
Si no hubiera sido porque le acompañaba su hija, todavía dudo que aquel dependiente no hubiese llamado antes a los servicios sociales para asegurarse que no se trataba de un anciano demente recién fugado de alguna residencia. Y es que aquella cámara no era precisamente barata, más bien todo lo contrario, era la más cara de la tienda, por lo que no resultaba una escena de lo más común. Pero todas esas dudas del dependiente tardaron en disiparse el tiempo que el anciano abrió la boca y comenzó a hablar de fotografía en general y de las prestaciones de la cámara en particular, había términos que el dependiente con sus 20 años de experiencia no había escuchado en su puñetera vida. Por eso la hija ante semejante escena, no pudo disimular una sonrisa, más de orgullo que de lo gracioso en sí de la situación.
—Hijo, bastante me he tenido que aguantar en el pasado, el dinero es para disfrutarlo, no lo olvides, y quítate esa idea de que los viejos tenemos que conformarnos ya con sentarnos en un banco al sol y esperar a que una vez por semana venga alguien a sacarnos de paseo…—El dependiente le interrumpió – No señor, si yo…
—Papaaa —Le reprendió la hija.
—Ya, ya... si hija sí, si yo no le digo nada, solo se lo digo por su bien, que lo prejuicios pocas veces son acertados, eso lo aprendí hace mucho tiempo, y lo aprendí precisamente de otras personas, y también se lo digo porque yo ya he tenido su edad y alguna vez se me pasó algo semejante por la cabeza, y como no sé si él llegará a tener la mía, pues por si acaso para que lo tenga en cuenta, que yo su edad sí que la he tenido, nada más.
—¡Hay que ver como eres ehhh!
—No señora, no se preocupe, si tiene toda la razón del mundo, ojalá todos mis clientes además de llevarse la cámara más cara de la tienda (sonrió haciéndole un giño al anciano) me dieran cada uno de ellos una lección como esta. Que la disfrute señor, ha sido un placer, un verdadero placer.
—Si, si, pero anda, regálame un par de tarjetas de memoria y un filtro polarizador, ¿o te crees que me vas a despachar solo con buenas palabritas?
—Lo dicho señora, un crack, su padre es un auténtico crack…¿De cuantos gigas la quiere?
Tras mantenerse un buen rato con la mirada perdida y aún con la sonrisa pintada en la cara por el recuerdo de aquel momento, decidió por fin sacar la cámara de la mochila, aquella mochila en la que ella misma la había guardado tras recogerla de la mesilla del hospital el mismo día que el mundo asistió atónito a una de las escenas más románticas e increíbles jamás contada.
En apenas unos segundos, aquella sonrisa nostálgica que acompañaba ese aparente estado de serenidad fue desapareciendo a medida que empezaban a hacerle eco en las sienes cada uno sus latidos. Jamás había vivido una sensación así, por momentos tuvo miedo, los músculos del cuello amenazaban con ahogarle y el corazón cabalgaba completamente desbocado, así que se quedó en silencio con los ojos cerrados en un vano intento por recuperar la serenidad.
Ya con la cámara en sus manos y antes de encenderla, sacó también el post it que disimuladamente se había guardado aquel día en el hospital y que había pasado desapercibido para todos menos para ella en medio del caos de la sorprendente muerte de sus padres.
No se lo había comentado a nadie, ni siquiera a su hermana, sabía que aquello seguramente les iba a reportar emociones muy fuertes y por el momento ya habían tenido suficiente, ese fue el motivo por el cual en su día decidió posponer el anuncio de aquel hallazgo y de su contenido. Pero ahora había llegado ese momento.
La "pequeña" de las hermanas, a sus 60 años, conservaba intacta la mirada de aquella preciosa niña de ojos verdes que tan loco volvía a su padre y que por suerte habían heredado sus dos hijas. Hacía menos de un año que se había casado la menor de ellas y todavía seguía paseando con orgullo su álbum de boda, y no porque estuviese guapísima, que lo estaba, sino por quién se lo había hecho. El día de su boda, su abuelo empaño en más de una ocasión el visor de la cámara al verla tan hermosa, y ese era precisamente el motivo por el que presumía de álbum "la nieta", porque se lo había hecho su abuelo, ese que desde muy pequeñita le hacía sentirse como la más bellas de las princesas de cuento.
Y estaban precisamente hojeando por enésima vez ese álbum cuando recibieron la llamada de la tía...
—¿Está por ahí tu madre sobrinita?
—Si tía, por aquí anda poniendo pegas a todo como siempre.
—Trae pacá- le dijo su madre al tiempo que le clavaba el codo en el costado con una media sonrisa
—Hermana, creo que deberías acercarte al campo, tenemos que ver algo.
—¿Algo? Eso no suena nada bien, no me asustes.
—No, no tranquila, no pasa nada, es solo que no creo que sea algo que te deba contar por teléfono, además me apetece estar acompañada para verlo, y ahora mismo se han ido todos al pueblo.
—Por Dios hermana, cuanto misterio, me estás asustando de verdad.
—Que no hombre que no, tú vente para acá si puedes.
—Vale, vale. Ahora mismo voy, tardo diez minutos.
Efectivamente, fueron escasamente diez minutos los que Laura tardó en presentarse en Alcobaza.
—Cuéntame hermanita, que es eso tan urgente que no podía esperar hasta mañana para enseñármelo.
—Ven siéntate aquí —le dijo Lucía mientras palmeaba el sofá.
—¿Recuerdas que papá se llevaba la cámara a todos sitios verdad? ¿y te acuerdas de que ese día también la tenía encima de la mesilla del hospital?
Pues cuando pasó todo y las enfermeras por fin nos dejaron entrar de nuevo a la habitación para recogerlo todo, fui a guardar la cámara que como te he dicho estaba encima de la mesilla.
—¿Y…? –preguntó impaciente su hermana.
—Pues que al cogerla me encontré con un Post it pegado en la pantalla trasera…
—¡Joder hermanita! Déjate de intrigas ya y dime que es lo que ponía de una puñetera vez.
—Esto es lo que ponía —y extendiendo el brazo le hizo entrega de post it.
—¿www.josemaritorrado.com? ¿pero esto qué es? ¿Papá tenía una web?—preguntó extrañada y alzando el tono de voz.
¿Y esta debe ser la contraseña no? Pero…¿una web con contraseña?
Buffff no entiendo nada.
—Pues mira ahora la última foto que aparece en la cámara.
En el momento que Laura cogió en sus manos la cámara y vio aquella imagen, un enorme escalofrío recorrió todo su cuerpo al tiempo que el corazón le amenazaba con salirse del pecho.
Ahí estaban los dos, abrazados y cogidos de la mano, mejilla con mejilla y con la mejor de sus sonrisas como si no hubiese un mañana…
Lucía limpiándose las lágrimas que mojaban sus labios, tocó un botón de la cámara y añadió:
—Y… ¿te has fijado en la hora de la foto?
—Noooo…pero, pero no puede ser…si está hecha apenas cinco minutos antes de la hora oficial de su muerte, o mejor dicho, de sus muertes…—Ahora era Laura la que trataba de enjugar sus lágrimas.
Después de fundirse en un largo abrazo, en uno de esos en los que sobra cualquier palabra, y cuando al fin consiguieron serenarse lo suficiente, decidieron continuar indagando un poco más para saber todo lo que encerraba esa foto y sobre todo ese post it.
—¡Esto es increíble!, menos mal que la prensa no se enteró de esto, sino para qué queremos más, terminan haciendo una película de toda esta historia —exclamó Laura mientras alzaba la mirada al techo e inclinaba hacia atrás la cabeza en un vano intento de evitar que otra lágrima rodase por su mejilla.
—La verdad es que da como para eso y para más, y espérate tú ahora a lo que nos podemos encontrar en esa web, que conociendo a papá cualquier cosa es posible.
Las dos hermanas quedaron en silencio cogidas de la mano, casi en la misma posición en la que aparecían sus padres en aquella foto que ahora ambas contemplaban casi sin pestañear y sin poder dejar de llorar.
—Y ahora que hacemos?– preguntó por fin Laura.
—¡Qué vamos a hacer! Pues meternos ahora mismo en esa web, no sé tú, pero yo me muero de ganas por hacerlo –y de un respingo salió en busca su MacBooK.
—A ver…www.josemaritorrado.com —tecleó Lucía a toda velocidad—, la misma velocidad con la que apareció en pantalla el siguiente mensaje:
“No tiene permiso para acceder a esta web, si es usted el administrador introduzca la contraseña…”
—Estaba claro –dijo Lucía–. Dime la contraseña anda.
En cuanto Lucía introdujo la contraseña, un blog de diseño sencillo y elegante apareció ante sus ojos, una cabecera también sencilla con una pequeña introducción:
josemaritorrado
Blog privado y personal dedicado simplemente a satisfacer la necesidad que a veces siento de escribir y expresar en voz alta mis sentimientos. En el lateral izquierdo, en la zona dedicada a "Mi perfil" había una columna en la que de una forma muy original se describía a sí mismo, esto fue lo primero que las hermanas leyeron con atención y fue también la primera de las muchas emociones que este blog les iba a deparar.
Y es que efectivamente la primera sorpresa fue precisamente esa, no era una web, era un blog personal cuyo dominio había sido adquirido por el anciano allá por el 2012 juzgar por la fecha de la primera entrada. En el lateral podía leerse–“última entrada de 365”. Pero tras un primer análisis general del blog y sin entrar aún en profundidad en el contenido, se dieron cuenta de no iba a ser la única sorpresa que se iban a encontrar. Ese blog guardaba muchas, y es que 54 años daban para mucho, con una rápida división salía casi a siete entradas por año, aunque comprobaron por las fechas que no había una regularidad establecida, igual escribía dos en un mismo mes y se pasaba medio año sin publicar nada.
Comenzaron ahora sí por el principio, la primera entrada del blog, la más antigua de todas databa de 2012, concretamente del 8 de marzo, y se titulaba “LOS PREMIOS GOYA. HORA DE AGRADECIMIENTOS” en la que por lo que se intuía, su padre había pasado una mala época y tras superarla trataba de agradecer la ayuda prestada a todos los que le apoyaron para salir a flote. Un listado de personas que ambas hermanas conocían a la perfección, pues eran los amigos que habían acompañado a sus padres durante toda su vida. Las hermanas se preguntaron mutuamente si sabían algo de esa mala época de su padre, pero rápidamente llegaron a la conclusión de que era muy difícil que alguna de las dos se acordase, eran demasiado pequeñas para ello.
Continuaron con la lectura, el blog era un auténtico tesoro, una especie de enciclopedia que encerraba más de la mitad de la vida de aquellos abuelos, había una entrada incluso en la que hablaba sobre las sensaciones después de cumplir los 40 años. Pero no solo eso, en él se podía observar la evolución de los tiempos, del pueblo, reseñas a acontecimientos importantes y como no, fotos, muchas fotos que le añaden al blog un valor incalculable para esta familia.
Pero ese fue el análisis posterior que las hermanas hicieron del mismo, ya que lo en principio centró por completo su atención fue esa última entrada del blog titulada “Y COLORÍN COLORADO …” que estaba fechada el mismo día de la foto encontrada en la cámara. Una entrada bastante extensa en la que a modo de capitulo final de una historia, y con evidentes tintes de despedida, hacía un amplio balance del camino recorrido hasta llegar a esta última entrada, el último artículo de ese personaje que durante tantos años desahogó en este blog su pasión por contar historias.
Vieron que entre el título de la entrada y el texto de la misma, había un gran recuadro como el que aparecían en aquellos antiguos álbumes de cromos antes de colocar al futbolista correspondiente, y dentro del mismo, precedido de un asterisco la siguiente nota:
“Pega aquí nuestra última foto”
Aquello, antes incluso de comenzar a leer el contenido de la entrada, hizo que ambas hermanas se terminasen de derrumbar por completo. No entendían nada, no podían explicarse como su padre podía saber que iba a morir ese mismo día, porque en un principio se pudo pensar que podría haberse suicidado al ver morir a su esposa, pero no, esa posibilidad quedó completamente descartada tras la autopsia, que certificaba su muerte por causas naturales y además confirmaba que ambos fallecimientos habían tenido lugar aproximadamente a la misma hora.
—Esto ya es demasiado…no sé si voy a poder soportar tantas emociones.
—Pues acostúmbrate hermana–dijo Lucía–. Me temo que a partir de ahora van a ser días de eso precisamente, de emociones, de recuerdos y de nostalgia, pero estoy segura de que papá sabrá quedarnos con un buen sabor de boca, siempre lo ha hecho y no dudo que aquí también lo va a hacer.
—De todos modos, yo ya he tenido suficiente por hoy, me muero de ganas por leerlo todo, por devorar cada una de esas 365 entradas, especialmente esta última, observar con detenimiento cada foto, escuchar las canciones que cita…pero hoy no, hoy necesito asimilar todo esto con calma–dijo Laura mientras se levantaba del sofá–.Hasta mañana hermana –y las dos se fundieron en otro de esos abrazos sentidos, de esos que uno sabe perfectamente que es especial y que les hizo sentirse más unidas que nunca.
—Te quiero hermana, ya sabes que papá decía que había que recordarlo muy a menudo, y hoy es buen día para hacerlo.
Laura se giró para que su hermana no la viese llorar y abandonó apresuradamente la estancia sin siquiera poder articular un simple “y yo” mientras Lucía se esforzaba por contener sus propias lágrimas.
—Por cierto Laura...¿Te suena de algo el título de la última foto verdad?—preguntó Lucía cuando su hermana estaba a punto de alcanzar la puerta.
—Pues claro que sí,—contestó girándose— ..."Y COLORÍN COLORADO..." el mismo título de la foto final del Proyecto 365 de papá, precisamente también la última, la 365.—se quedó unos segundos con la mirada perdida antes de continuar— Conociéndole, no creo que se trate de ninguna casualidad. Joooder papá eres la leche —susurro Laura mirando a su padre en el retrato familiar que presidía el salón al tiempo que lanzaba al aire un profundo suspiro.
Una vez que Laura abandonó la casa de campo, y después de tomarse el tiempo suficiente para serenarse, Lucía cogió el portátil, cogió la cámara y se envió la foto a su ordenador, quería cumplir cuanto antes con la última voluntad de su padre, aunque su hermana tenía razón, quizá no era el momento más oportuno para afrontar aquella trascendental lectura que a buen seguro pondría a prueba la fortaleza de su corazón.
Era tanta la ansiedad por leer todo el contenido de ese blog, de esa entrada 365 publicada en sus últimas horas de vida, y a la vez era tan grande el nerviosismo que le invadía cada vez que intentaba comenzar la lectura que finalmente tras no conseguir pasar del primer párrafo decidió posponer la lectura para otro momento, algo que su corazón sin duda agradeció.
Pasaron varios días y unas cuantas noches en vela hasta que ambas reunieron el valor suficiente para afrontar la lectura de ese Blog, además se necesitaba mucho tiempo para ello, eran 365 entradas, 365 como aquellas 365 fotos del proyecto fotográfico que su padre realizó cuando ellas eran pequeñas y en el que fueron protagonistas en muchas ocasiones.
Ese mismo proyecto fotográfico que su padre se molestó posteriormente en recoger en un libro para regalarle un ejemplar a cada una cuando fueron mayores. Para las dos fue probablemente el regalo más especial que jamás les habían hecho, ahí estaba recogido un año de sus vidas, de la de sus padres, de sus amigos, e incluso de la vida de su pueblo, porque no eran solo fotos no, las fotos eran preciosas y hoy tienen mucho más valor que en su día, pero es que además los comentarios que acompañaban cada foto eran también un tesoro especialmente para ellas, porque en él descubrieron tantas cosas, aprendieron tanto de su padre, que ese "libro", porque en realidad era un libro, que ambas lo consideraban como una auténtica joya. Cada vez que alguna de las mejoras amigas de su padre hablaban con ellas de aquel proyecto fotográfico, les decían lo mismo, —qué pena que tu padre no se hubiese dedicado a escribir, seguro que lo hubiese hecho muy bien—. Y puede que tuviesen razón y quizá por ese motivo, porque le gustaba tanto escribir, ahora se encontraban ante lo que podría considerarse una recopilación de relatos cortos, de reflexiones, e incluso una especie de memorias, fuese lo que fuese, estaban seguras que no les iba a defraudar su contenido.
Por fin reunieron la fuerza necesaria para emprender aquella especial lectura. Fue una lectura pausada, divididas en varias sesiones, con charlas e inevitables comentarios sobre la mayoría de las entradas y también evidentemente con muchas carga emocional y como consecuencia con muchas lágrimas derramadas...si aquel libro del proyecto 365 que su padre les regaló en su día les pareció de un valor incalculable, este blog era el mejor legado recibido que jamás hubiesen podido imaginar.
Todas y cada una de las entradas del Blog les resultaron sumamente interesantes, muchas de las cosas de las que allí hablaba su padre eran recordadas por ellas, pero no todas, hubo muchas sorpresas, situaciones que pasaron totalmente inadvertidas para las dos probablemente porque así lo quisieron sus padres. A medida que iban leyendo se iban dando cuenta que posiblemente estaban leyendo cosas que no habían sido leídas nunca, esa era la sensación, no daba la impresión de que aquellas confesiones tan íntimas hubiesen sido escritas para hacerlas públicas, y eso les generaba mucha más emoción a medida que avanzaban en la lectura... si es que podía caber algún gramo más.
Eran tantas las sensaciones cruzadas en esos días que no sabían muy bien como definir su estado, era una explosión de sentimientos de tal calibre que en apenas segundos podían pasar de la risa más escandalosa, al llanto más incontenible, pero un llanto para nada amargo, era un llanto de rabia por no poder revivir de nuevo aquellos buenos momentos relatados, de agradecimiento por todo lo que sus padres les dieron en su vida, un llanto casi de alegría, un llanto...dulce, como ellas recordarán siempre a su padre y a su madre.
Después de esa auténtica montaña rusa de emociones, las dos sabían que aún quedaba la traca final, la última entrada del blog, esa que sin duda esperaban con tanta ansiedad que estaban seguras que no les iba a defraudar, aunque también tenían claro que iban de nuevo a poner a prueba la salud de sus corazones.
—Allá vamos...uffff
El caso es que aunque esto pude que no os aclare del todo esta situación, sí que considero que es imprescindible que lo conozcáis para que al menos podáis darle una explicación relativamente lógica y creíble.
Sé que a lo mejor estabais esperando alguna otra explicación más lógica sobre la forma en la que nos hemos "ido", pero no la busquéis, tampoco es que haya sido algo digamos...larga y metódicamente planeado, siento defraudaros, no hay ningún otro secreto ni nada paranormal, simplemente me di cuenta que mamá se iba a ir de un momento a otro, ella lo sabía y yo también, y lo afrontamos con una serenidad inimaginable para cualquier persona ajena a nuestra actual situación emocional, un situación de paz interior muy difícil de describir, imposible diría yo, y en ese preciso instante me di cuenta que yo no quería ni podía quedarme aquí sin ella, y también tuve la certeza, la absoluta certeza que podría lograrlo, que podría irme con ella, es más quería irme con ella y no sé como, pero lo cierto que tuve el absoluto convencimiento de que podía hacerlo, que lo deseaba con tanta fuerza que simplemente tendría que concentrarme en ello y lo conseguiría.
Como os he dicho anteriormente, siempre estuve convencido de que sólo utilizamos un parte muy pequeña del potencial que tiene nuestra mente y siempre pensé también que si la mente puede ser tan poderosa que a veces cuando nos atenazan miedos e inseguridades, y la propia mente es la que encarga luego de transformar esos problemas en efectos fisiológicos, toda esta energía, toda esa fuerza, podría canalizarse de cualquier otra forma positiva si conseguíamos concentrarnos lo suficientemente en ello. Ya os digo que en los últimos veinte o treinta años he tenido esto muy presente en mi vida, he leído y estudiado mucho al respecto, e incluso he "practicado"... y en ocasiones he conseguido cosas que luego no puedes contar a los demás porque directamente no te creerían. Es un mundo muy complejo de entender si no se tienen los suficientes conocimientos del tema y algo que no se puede tratar a la ligera ni se puede explicar de una sentada. Tan solo os diré que todo empezó hace mucho tiempo precisamente después de la lectura casual de un artículo sobre la apnea relacionada con el yoga. Un artículo que guardo desde entonces y que despertó en mi la curiosidad por esta disciplina, ciencia, o como queráis llamarla.
En experiencias realizadas en laboratorios, algunos yogis (practicantes del yoga) han permanecido encerrados herméticamente en cajas acrílicas por más de 123 minutos y han sobrevivido a la experiencia. Pelizzari comenta con respecto a este tema “El objetivo del Yoga es permitir al practicante fundirse en el mundo que lo rodea, se trate de agua o de aire y de despertar facultades vitales atrofiadas hoy en día. Para el apneísta la facultad inconsciente más importante es la del reflejo de inmersión. Este reflejo desencadena en nuestro cuerpo unos fenómenos fisiológicos, favorables para la apnea, como la reducción del ritmo cardíaco, la disminución de la presión sanguínea y una tendencia a la relajación muscular”
Este párrafo de dicho artículo resumen muy bien lo que trato de explicaros, aunque entiendo que no sea fácil de comprender y asimilar, pero os aseguro que esta es la única verdad, es el único secreto, no hay más, simplemente yo siempre he creído que concentrándote lo suficiente se podrían llevar esos "efectos fisiológicos favorable para la apnea" un poco más allá (y nunca mejor dicho)...no sé si me entendéis.
Sé que todo esto es muy raro, insólito, surrealista ...o como lo queráis calificar, lo cierto es que yo no sabría definirlo, imagináos la situación, os estoy hablando de algo que va a ocurrir, es decir que todavía no ha ocurrido pero con la certeza absoluta de que va a pasar, es complicado hasta describirlo aquí. Tampoco sé si alguien lo ha conseguido, porque sí en verdad lo hizo, evidentemente no pudo dejar después constancia de ello. ¿No os ha pasado nunca que estáis completamente seguras de que algo va ocurrir de una determinada manera a pesar de que no hay ni la más mínima certeza de que eso vaya a ser así? Pues algo así, así que os escribo esto porque jamás he estado más seguro en toda mi vida que voy a poder hacerlo, le cogeré la mano a vuestra madre y sé que nos iremos juntos, lo sé...y punto, punto y...final.
Bueno, y una vez hecha explicación del origen, o al menos de dónde y cuando empecé a cultivar esta especie de "poderes sobrenaturales", quiero sobre todo recordaros que os quiero mucho, mejor dicho, os queremos, ya que hasta este momento este blog ha sido mi deshago, donde he vertido mis opiniones y todos mis sentimientos a lo largo de casi toda mi vida, pero hoy es distinto, hoy voy a dirigirme a vosotras también en nombre de tu madre, todo lo que aquí os diga sé que vuestra madre lo comparte también, y lo sé porque después de toda una vida a su lado la conozco incluso mejor que a mi mismo, que a decir verdad me voy a morir y todavía no me conozco del todo.
Es justo comenzar así después de repetiros hasta la saciedad que siempre hay que decirle "te quiero" a quienes tienes a tu lado, y estoy seguro de que al menos eso no nos lo podréis reprochar, esa lección creo la repasamos muy a menudo y os quedó bien asimilada Pero hoy ese "te quiero" que os dedicamos es algo más que eso, es un "te quiero" muy especial, es nuestro último "te quiero" y el más sincero de todos. Además de quereros con locura, siempre hemos estado muy orgullosos de vosotras...pero bueno, no puedo seguir por este camino porque sino necesitaría otra vida entera para deciros todo lo que sentimos hacia vosotras y lo que habéis significado en nuestras vidas. Lo que queremos principalmente es transmitiros un mensaje de tranquilidad, queremos que sepáis que nos vamos felices, muy felices, con mucha paz y con la sensación de haber sido unos auténticos privilegiados. Nos vamos sin pena, porque creo que nos vamos en el momento justo, rodeado de toda nuestra familia y de la mayoría de nuestros amigos de toda la vida, esos amigos que han sido nuestra otra familia y que también lo han sido para vosotras. Me gustaría deciros que os seguiremos cuidando desde ahí arriba, pero ya sabéis que yo no creo demasiado en ello, ójala me equivoque y podamos seguir estando a vuestro lado como auténticos ángeles de la guarda (...ufff ¡qué nervios! en unas horas voy a comprobar si existen o no ;)
Sé que la lectura de este blog os va a reportar muchas emociones, y aunque me conocéis perfectamente puede que en algún momento os pueda sorprender con alguna de mis reflexiones o de los sentimientos aquí expresados, pero es que la vida tiene etapas y momentos muy diferentes y uno de esos momentos fue quizá el que me impulsó a comenzar con todo esto, uno de esos puntos en los que la vida te da un giro inesperado, una veces para mal, y otras como en este caso, para bien.
Si a vuestra madre a mi nos quedó algo por enseñaros, espero que podáis encontrarlo aquí, porque aquí está reflejado todo lo que soy, todo lo que somos, porque aunque mamá no ha escrito ni una sola de estas lineas, está muy presente en cada una de ellas, y estoy seguro que sabréis interpretarlo en cada momento.
Pero quiero pediros con todo mi alma que no estéis tristes, ojalá pudierais estar en nuestras mentes en estos momentos para ver como nos sentimos, seguro que así lo veríais de otra forma, estamos tranquilos, serenos, satisfechos, orgullosos de vosotras y muy agradecidos a la vida por todo lo que nos ha dado y por permitirnos disfrutar de ella hasta el último minuto junto a vosotras y junto a nuestros amigos de toda la vida. Con ellos, con nuestros amigos, comencé este blog, con un agradecimiento muy sincero por su apoyo en aquellos momentos difíciles y a ellos quiero también hacer mención en estos momentos.
Tradmitidles todo nuestro cariño, y decidles también que ha sido un honor y un inmenso placer envejecer al lado de todos y cada uno de ellos, por eso doy GRACIAS A DIOS (nunca está de más congraciarse con él por si acaso me está esperando) por haberlos puesto en mi camino. No todo el mundo puede tener la suerte que hemos tenido nosotros en el tema de los amigos, es algo anormal llegar a estas edades y que todos tus amigos de verdad, y recalco lo de "de verdad", absolutamente todos sigan no solo con vida sino en extraordinarias condiciones de salud dada sus avanzadas edades. Lo sentimos chicos, somos los primeros que nos vamos, pero es que ya sabéis que nunca nos ha gustado ser demasiado pesados, y creo que ya es hora que alguien abra la veda, que sino parece que vais a ser eternos y tampoco es eso...y por si no os lo hemos dicho nunca...OS QUEREMOS, no dejéis de decirlo nunca, pero nunca, nunca. Un fuerte abrazo amigos.
Bueno y volviendo a vosotras, creo que ya os lo hemos dicho todo, pero por si alguna cosa se nos queda en el tintero lo vamos a resumir todo en esas tres palabras mágicas que tanto me han gustado siempre: PERDÓN, POR FAVOR Y GRACIAS.
-PERDÓN por si alguna vez os fallamos o no estuvimos a la altura de las circunstancias, que esperamos no hayan sido demasiadas.
-POR FAVOR no cambiéis nunca, esa sencillez que habéis demostrado siempre y que fue lo que más enamorado me tuvo siempre de vuestra madre, es la mejora garantía de éxito en vuestra vida y la mejor herencia que os pudo dejar mamá.
-Y GRACIAS por existir, por inundar nuestra casa alegría, por hacernos sentirnos orgullosos de vosotras en tantas y en tantas ocasiones, por hacernos disfrutar tanto, por emocionarnos, por hacernos crecer como pareja y por haber sido el faro que ha guiado nuestras vidas hasta el día de hoy...GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.
Y Colorín, colorado...
Bueno, y una vez dicho todo esto y después de ponerme tan serio y trascendental, no quiero que os quedéis ahí llorando, porque sé que estáis llorando (qué le vais a hacer, si habéis heredado la sensiblería de vuestro padre) y con esa rara sensación que seguramente os habrá dejado toda esta historia. No os preocupéis, es más que normal que estéis así, la situación no es para menos, pero sabéis que a mi siempre me gusta terminar las cosas dejando un buen sabor de boca o cuando menos una sonrisa, así que a ello voy.
Vuestra madre y yo lo único que queremos es que seáis lo más felices que podáis y que disfrutéis al máximo de vuestra familia como nosotros hemos tratado siempre de hacer con vosotras, que llenéis vuestras vidas de bonitos recuerdos y de grandes experiencias, porque al final eso es lo que va a perdurar a través de los años, y os lo decimos con la certeza más absoluta. Y hablando de bonitos recuerdos, algunos de los que siempre hemos guardado con más cariño son los de los viajes que hicimos con vosotras cuando aún erais pequeñas, como Paris, Londres o Roma entre otros. Fueron viajes preciosos en el que disfrutamos como nunca de vosotras compartiendo tantas vivencias que se quedaron grabados para siempre en nuestros corazones y también en nuestras cabezas, y por eso este es nuestro último deseo y también nuestro último regalo. Queremos que reviváis aquellos viaje por nosotros y en nuestra memoria, queremos que os vayáis todos juntos, las dos, con toda vuestra familia, con vuestros hijos y con vuestros maridos, a los que por cierto también queremos darle las gracias por haber sabido haceros tan felices y por haber contribuido a regalarnos esas cuatro preciosidades de nietos que tenemos.
Así que aquí van las reglas del "juego", sólo tenéis que acercaros a la agencia de viaje, está todo hablado y firmado, solo debéis concretar la fecha, todo lo demás, todo, hasta el más mínimo detalle incluido el coste del viaje está cubierto y previsto, os alojaréis en los mejores hoteles, con todo incluido, visitaréis esas ciudades que visitamos entonces y haréis también las mismas excursiones que hicimos, entre ellas dos días en Disney. Y quiero que en cada uno de esos lugares os hagáis una foto. !Ah¡ y aunque como sabéis ya os repartimos en vida todo lo que teníamos, siempre nos gustó tener un as en la manga, así que tenéis también a vuestra disposición una pequeña cuenta en la que en los últimos años hemos ido ingresando un dinerillo, un dinero que queremos que os "fundáis" también en este viaje, no os privéis de nada, absolutamente de nada, tened esa sensación al menos esta vez en la vida, así que esta vez quiero que me prometáis que vais a gastaros hasta el último céntimo de ese dinero en ese viaje. Tened la absoluta certeza que de alguna manera vamos a estar también ahí disfrutándolo con vosotros, estamos seguros de que nos vais a tener muy presente y esa será nuestra mayor satisfacción. Sólo os pedimos que lo disfrutéis, que riáis y que no penséis nada más que en eso, y por supuesto está absolutamente prohibido derramar ni una sola lágrima, ni siquiera de nostalgia, queremos que cada vez que os acordéis de nosotros sonriáis, sonriáis muchísimo ¿estamos de acuerdo?
Esa era la situación que tarde o temprano debía producirse...pero no, la realidad es que nada de eso ocurrió, o al menos no de la forma en que todos esperaban, pasó algo que sorprendió a propios y extraños, todo transcurrió de una manera totalmente inesperada.
La abuelita había llegado allí hacía varios días después de que sus hijas le hubiesen obligado a acudir a su médico de cabecera al verla con evidentes signos de debilidad. Ella no estaba muy de acuerdo, e insistía en que estaba bien —Qué queréis hijas, ¿que esté como una quinceña? tengo 95 años, demasiado bien estoy ¿no?
A pesar de ello el médico había aconsejado ingresarla porque según él, el corazón estaba muy agotado. —¡Nos ha jodido! si te parece voy a estar como pa salir a correr—dijo con evidente mal humor.
Aquella respuesta le sorprendió hasta a su propio marido, pues no era muy propio de ella, pues si por algo se había caracterizado a lo largo de toda su vida, había sido por su discreción y saber estar, y aquella respuesta no se ajustaba para nada a sus cánones normales de comportamiento. A pesar de ello, el anciano no quiso que se sintiese sola en su cruzada...
—Supongo que con la edad, como decía un buen amigo mío... uno pierde la vergüenza, gana en mala leche y le crece el forro de los cojones ¿no doctor?— Añadió apoyándola el marido y haciéndole un guiño al doctor.
—El que faltaba —protestó la hija—, qué vergüenza nos vais a hacer pasar, vaya dos viejos faltones que estáis hechos.
—Anda que estáis arreglados los dos —añadió su otra hija—. No le haga caso doctor, usted haga el volante que ya nos encargamos mi hermana y yo de todo.
El médico que no había podido evitar una carcajada, asintió y se despidió cariñosamente de los dos ancianos.
—Hay que ver la envidia que me han dado siempre esta pareja, solo hay que ver como se miran para saber lo mucho que se quieren, qué pena que ella esté tan flojilla, la cosa no pinta nada bien— comentaba con su enfermera el galeno mientras ultimaba el informe.
Y así es como llegó la anciana hasta aquella recién inaugurada clínica donde todo estaba impoluto y donde su marido no consintió despegarse de ella ni un solo instante a pesar de la insistencia de sus hijas y de todo el personal sanitario.
—¿Cómo estás cariño?— le preguntaba a menudo.
—Yo estoy bien, si a mi no me duele nada, un poco cansada y con mucho sueño, pero un sueño muy extraño, no sé...como el que te entra después de comer, de esos dulces que te dejan super relajada, lo que pasa es que a diferencia de esos, este sueño no se me pasa con una cabezadita.
—Pues anda, dame un beso y descansa un rato y así yo aprovecho después para leer un rato.
La habitación era enorme, tenía otra cama para el acompañante y un confortable sofá cama donde sus hijas se irían turnando cada noche.
—Bajo al bar a por un bocadillo papá, ¿te traigo algo?
—No gracias hija, no tengo hambre.
Los dos ancianos siguieron con la mirada a su hija hasta que la perdieron de vista e intuyeron que se encontraba lo suficientemente lejos como para que no les escuchase.
Entonces, en voz baja, y como dos adolescentes que planean una escapada a espaldas de sus padres, el abuelo se acercó a ella con suma delicadeza, le cogió la mano y le preguntó:
—Antes de que te duermas. ¿Sabes qué día es hoy?
—Pues claro tonto, no lo voy a saber, soy muy vieja, pero hay cosas que no se pueden olvidar y si por algo he de dar gracias es por haberme dejado llegar a esta edad con mis recuerdos intactos.
—Tienes razón cariño, yo si a algo le he tenido miedo en esta vida ha sido a la enfermedad y sobre todo a esa, no puedo ni imaginarme lo duro que sería que uno de los dos terminase por no reconocer al otro, eso sería un castigo muy duro, y por muy mal que lo hayamos hecho en esta vida nadie merece un final tan cruel, y digo yo... que además, tan mal no le hemos hecho ¿no?
—¿Mal? una y mil veces repetiría cada una de las decisiones que hemos tomado a lo largo de nuestra vida, incluso aquellas en las que nos hemos equivocado, porque de esas es de las que más hemos aprendido, pero sin duda la mejor decisión que tomamos en nuestra vida fue precisamente la primera y de la que hoy se cumplen nada más y nada menos que...80 años.
—¿Te acuerdas? a mi me parece que fue ayer...30 de enero de 1986, total ná. Aún siento aquel cosquilleo en el estómago mientras esperaba tu respuesta a la salida de clase. Es curioso, en los últimos años es como si el tiempo fuese al revés, cada vez recuerdo con más claridad aquellos días...¿será una señal? —Preguntó el anciano con media sonrisa y añadió:— No me extraña, jajaja, porque yo hace un rato cuando cerré los ojos he visto pasar toda mi vida en diapositivas, así que no tenemos escapatoria jajaja.
—¡Qué tonto estás!—dijo con risa cansada la anciana consciente de que ese esfuerzo por sonreír era posiblemente uno de los últimos que haría en esta vida. Tan consciente fue de ello que no pudo evitar quedarse unos segundos con la mirada clavada en los ojos de su marido, unos ojos que decían te quiero y brillaban de esa forma tan especial que sólo ella conocía, sabía que estaba llorando a pesar de que aún no había asomado ni una sola lágrima. El anciano, efectivamente estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano porque su llanto interior no aflorase. A pesar de todo no estaba triste, pero siempre fue de lágrima fácil y tanta emoción, tantos recuerdos y tantas imágenes se le pasaron por su mente que finalmente una traicionera lágrima terminó en la comisura de sus labios donde el sabor salado de la misma contrastaba con la dulzura de aquella situación.
Por momentos parece que todo se detuvo, un sobrecogedor silencio invadió toda la estancia, dos suspiros casi al unísono y una a continuación una breve conversación…
—En fin, ¿no crees que ya hemos dado demasiada lata?—dijo el anciano.
—El necesario cariño, el necesario,—añadió ella acomodando la cabeza sobre el hombro de su marido y cerrando delicadamente los ojos —anda, dame un beso...
Ese sonoro beso fue el último sonido que se escuchó en aquella habitación, después un silencio conmovedor invadió toda la sala, y una extraña brisa atravesó la estancia haciendo ondear las blancas cortinas al marcharse por la ventana...
II. DEL DESCONCIERTO AL RECUERDO
Habían pasado apenas unos días y en una de esas tristes reuniones familiares que suceden a este tipo de sucesos, Marcos, que no sabía muy bien como soltar aquello que le andaba rondando por la cabeza desde el fallecimiento de los abuelos, comenzó dando un rodeo al tema, y lo hizo recordando algo que todos los allí presentes ya sabían, la especial relación que tenían el abuelo y él.
—El abuelo y yo solíamos tener largas conversaciones, conversaciones en las que tratábamos muchísimos temas —hizo una breve pausa con la mirada perdida y continuó— yo creo que menos de política, que era algo de lo que no le gustaba hablar, hemos hablado de todo. Dudo mucho que haya mucha gente que tenga una relación con su abuelo como la que yo he tenido. Un abuelo es algo muy especial para cualquier nieto, pero yo tengo que sumarle muchas cosas más, he disfrutado de una complicidad de las que se tienen con muy pocas personas a lo largo de tu vida, y el abuelo para mí era mucho más que eso, desde pequeño le admiré, desde pequeño conectamos a la perfección, y ya de mayor pasó a ser uno de los grandes referentes de mi vida —confesó Marcos sin poder reprimir las lágrimas—. Siempre me decía que si hubiese alguna manera en la que él pudiese volcar en mi cabeza todo lo que la vida le ha enseñado a lo largo de los años, yo conseguiría ser una de las personas más felices del mundo.
—Pero por desgracia eso no funciona así —me decía—. Al final de nada o casi nada sirve que los mayores te cuenten sus experiencias, finalmente es a base de errores y de las propias vivencias como uno consigue aprender las lecciones de la vida, y eso que son siempre las mismas, por muchos años que pasen, por muchas generaciones y avances tecnológicos que lleguen, en el fondo son siempre los mismos problemas y las mismas soluciones. Además te digo una cosa hijo, quizá lo que mejor aprende uno con la edad es a ordenar correctamente su escala de valores y prioridades y relativizar bastante la gravedad de los problemas. En fin, si yo te contara, —y en ese momento siempre suspiraba como si aún se guardase algo dentro y continuaba—,... la mente, ¡ay! la mente, que cabrona y que complicada es, y fíjate, —y volvía a hacer otra pausa esta vez mirando a la nada —cuando uno empieza a saber controlarla y aprende a utilizar todo su poder de manera positiva, te das cuenta que te quedan dos telediarios, ...¡manda huevos! Y la verdad, si uno aprende a canalizar toda la energía de su mente, termina por ejercer un control casi absoluto sobre su cuerpo a través de ella y por tanto puede conseguir casi cualquier cosa, casi cualquier cosa hijo, algún día te lo demostraré —terminaba siempre diciendo.
—Esta "lección" era una de las muchas que el abuelo me repetía muy a menudo, y yo que nunca le dí demasiada importancia a esa coletilla final de su discurso, creo que ahora sé a qué se refería exactamente, y pienso sinceramente que ahí puede estar la clave de su fallecimiento...digamos "programado", porque...no me jodas, yo no creo demasiado en las coincidencias, y menos en este tema.
—No sé que decir Marcos, la verdad —dijo su madre—. Lo cierto es que conociendo a papá y dadas las circunstancias esa teoría tuya no es nada descabellada, pero nada, o al menos yo no encuentro otra mejor de momento. Y tú ¿qué opinas Laura?
—Lo que está claro Lucía es que papá y mamá se han ido felices, juntos y felices, y lo que dice Marcos pues no sé que decirte tampoco...buuufff, la verdad es que el caso parece de ciencia ficción. Madre mía, se me vienen a la cabeza la multitud de titulares que aparecerían en todos los medios de comunicación si algún día conociesen toda la historia con pelos y señales. Menos mal que los doctores tuvieron un comportamiento ejemplar y nos ayudaron a ocultar los enigmáticos detalles de sus fallecimientos.—la versión oficial fue que el abuelo murió de un infarto pocas horas después de la abuela debido al enorme disgusto. Una versión que ya de por sí daría al menos para llenar el hueco de alguna página de noticias sensacionalistas, pero que nada tiene que ver con la versión real y extendida de la misma que tendría un potencial literario increíble incluso en manos del más mediocre periodista o escritor.
Los propios médicos quedaron alucinados ante semejante suceso, y más aún después de comprobar con la autopsia que no había signos de infarto ni de cualquier otro problema en alguno de los órganos vitales, "Es como si el corazón se hubiese ido parando muy poco a poco hasta detenerse por completo" fueron las palabras textuales del doctor; "Jamás en toda mi larga trayectoria profesional he visto nada igual, porque lo de vuestra madre se veía venir, era algo esperado dadas las circunstancias, pero lo de vuestro padre..."
Los meses siguientes fueron meses de continuas preguntas y suspiros al aire, de recuerdos, de sobresaltos ante fugaces apariciones, apariciones que se presentan en cualquier sitio y a cualquier hora, donde el más mínimo parecido de cualquier anciano o anciana hace que el corazón amague con salirse del pecho, de voces que crees oír, de frases que aún retumban en el ambiente, de fragancias que transportan al pasado, de costumbres que ahora dan pie a tristes frases..."en esta época papa siempre..." o "como siempre decía mamá..." Pero afortunadamente el tiempo poco a poco lo va curando todo, en realidad no lo cura, simplemente terminamos por adaptarnos a vivir bajo las nuevas circunstancias, pero hay cosas que nunca se curan, siempre estará el recuerdo, el dolor va disminuyendo y todo termina por volver a normalizarse, a pasar cada vez más horas al día sin pensar en ello...a empezar a vivir de nuevo. Y ¡menos mal! porque sino sería terrible. Aunque a veces esa lenta vuelta a la normalidad se ve de vez cuando alterada ante el hallazgo de una pertenencia oculta en algún armario olvidado, ante alguna antigua foto, o como en el caso de Lucía cuando encontró un viejo calendario de mesa del año 2013 de la ONG Mensajeros de la Paz con una frase en su portada, una frase que decía así “La soledad es la enfermedad más terrible del mundo” (Padre Ángel).
El simple hecho de tener en sus manos algo de su padre ya emocionó suficientemente a Lucía, pero lo que realmente le inquietó fue la manera en que aquella frase del calendario había sido subrayada y rodeada con un rotulador, era evidente que aquella frase significaba mucho para su padre, sino, además de haberla subrayado, no hubiese guardado ese calendario durante tantos años. Aquello le hizo pensar que la teoría de su hijo Marcos no iba nada desencaminada.
III. EL LIBRO DEL ABUELO
Habían pasado seis meses desde la muerte de sus padres y una de sus hijas se encuentra en la casa de campo con sus dos hijos. Es una fría y cerrada tarde de tormenta invernal, se afanaba en leer un libro frente a esa chimenea en la que tantas veces se sentó junto a sus padres, pero se dio cuenta que había leído varios capítulos y no se había enterado de nada, su mente no estaba allí.
Ahí estaban los tres, la madre y sus dos hijos, o lo que es lo mismo la hija, la nieta y el nieto...
La nieta había heredado el carácter introvertido y tímido de la abuela y quizá entre otras cosas habría sido por eso por lo que el abuelo la había querido tanto. El nieto por su parte, había tenido desde pequeño una complicidad extraordinaria con el abuelo, quizá por haber descubierto en él muchas facetas en común, por ejemplo estudió periodismo, algo que siempre le hubiese gustado al abuelo —me gusta como escribes —le decía—, pero utilizas demasiado las comillas, no sé de donde has sacado esa manía.
Además es extremadamente sensible y a diferencia de su hermana, no le cuesta expresar sus sentimientos, por lo que en ocasiones ambos habían tenido largas y fructíferas conversaciones que no habían hecho otra cosa sino que estrechar aún más sus lazos de unión. Rara era alguna de esas “trascendentales” conversaciones en la que uno de los dos e incluso los dos, no terminase derramando alguna lágrima, bien de emoción, de rabia, o de dolor,…de todos los matices posibles. —Vaya tela hijo, menudo par de ñoños estamos hechos, cualquiera que nos vea…— y los dos terminaban riendo y abrazados mientras el abuelo siempre repetía, —lo difícil es sonreír al llorar y no llorar al reír, que es muy distinto hijo, muy distinto.
El silencio reinaba mientras cada uno de los presentes seguían absortos en sus respectivas tareas, menos la madre que continúa con la mirada perdida dándole una vuelta de tuerca más a sus recuerdos, a los recuerdos de ambos, de su madre y de su padre, de los abuelos, y ha decidido que ya está bien, que es el momento, no el momento justo, pues debía haberlo hecho mucho antes, pero de todos modos ahora sí, ahora ha llegado por fin el momento, ha llegado la hora de enseñarle a sus hijos “el libro del abuelo”.
Aun sin saber muy bien porqué, la hija no había mostrado jamás ese antiguo libro del abuelo a sus hijos, y es que en realidad no había razón alguna para no haberlo hecho antes, e incluso a veces les extrañaba que su propio padre no le hubiese pedido que se lo enseñase a los nietos, pero lo cierto es que no lo había hecho, tenían 28 y 30 años respectivamente y desconocían por completo que su abuelo había “escrito” un libro y había cerrado así el ciclo vital de su legado; tener un hijo (había tenido dos), sembrar un árbol (casi todos los que había en la finca los había plantado él) y por último el libro, el misterioso libro.

Pero lo curioso es que su hermana tampoco lo había hecho, ella tenía otra copia de ese libro que su padre les regaló a cada una cuando cumplieron sus respectivos 18 años, y a pesar que ambas lo habían revisado una mil veces tanto en solitario como juntas, sus hijos nunca supieron de la existencia de dicho libro. Y ahora las dos se preguntaban porqué no lo habían hecho, porque habían esperado a que el abuelo muriese para mostrarlo, no encontraban razón alguna que lo explicase pero lo cierto que ahora sí, ahora las dos no solo estaban decididas a enseñárselo, sino que lo deseaban con todas sus fuerzas, querían que fuese un homenaje a él, bueno a él y a ella, pues la abuela tiene mucho que decir en ese “libro”.
Pero por Dios mamá, porqué no nos habéis enseñado esto antes decía…..mientras asomaba la primera de las muchas lágrimas que esa tarde rodaron por todas y cada una de las mejillas de los allí presentes…
Su madre no encontró respuesta a la pregunta, y no la encontró porque sencillamente no la tenía, pensó en esos momentos que probablemente se había equivocado, que hubiera disfrutado mucho pudiendo compartirlo con sus hijos mientras los comentaba junto a sus padres, pero ya no había vuelta atrás, ahora solo quedaban recuerdos…
Quizá era esa misma razón, por la que Lucía aún no habían encontrado el momento de compartir con su hermana los detalles de aquel misterioso hallazgo del día de la muerte de sus padres. Tampoco encontraba una razón lógica para no haberlo compartido todavía con Laura.
Fue una noche larga para los nietos, sobre todo para quienes en ese improvisado sorteo habían resultado agraciados con el privilegio de quedarse con el libro esa primera jornada…
IV. LA CÁMARA Y EL POST IT
Lucía sabía que uno de los mayores tesoros de su padre le pertenecía, así lo había pactado previamente con su hermana desde hacía mucho tiempo, y es que, de las dos, ella era la que había heredado la afición por la fotografía, la que desde pequeña mostró interés por aprender y por compartir tiempo y afición con su padre. Así que allí estaba, en el mismo sitio que él solía dejarla, con sus numerosos objetivos y con todos y cada uno de sus accesorios, el último modelo de la gama profesional que Canon había lanzado al mercado, había sido también el último capricho de su padre. Todavía recordaba la cara del dependiente cuando aquel anciano de casi 90 años le puso el importe exacto encima del mostrador y le dijo “Deme esa”
Si no hubiera sido porque le acompañaba su hija, todavía dudo que aquel dependiente no hubiese llamado antes a los servicios sociales para asegurarse que no se trataba de un anciano demente recién fugado de alguna residencia. Y es que aquella cámara no era precisamente barata, más bien todo lo contrario, era la más cara de la tienda, por lo que no resultaba una escena de lo más común. Pero todas esas dudas del dependiente tardaron en disiparse el tiempo que el anciano abrió la boca y comenzó a hablar de fotografía en general y de las prestaciones de la cámara en particular, había términos que el dependiente con sus 20 años de experiencia no había escuchado en su puñetera vida. Por eso la hija ante semejante escena, no pudo disimular una sonrisa, más de orgullo que de lo gracioso en sí de la situación.
—Hijo, bastante me he tenido que aguantar en el pasado, el dinero es para disfrutarlo, no lo olvides, y quítate esa idea de que los viejos tenemos que conformarnos ya con sentarnos en un banco al sol y esperar a que una vez por semana venga alguien a sacarnos de paseo…—El dependiente le interrumpió – No señor, si yo…
—Papaaa —Le reprendió la hija.
—Ya, ya... si hija sí, si yo no le digo nada, solo se lo digo por su bien, que lo prejuicios pocas veces son acertados, eso lo aprendí hace mucho tiempo, y lo aprendí precisamente de otras personas, y también se lo digo porque yo ya he tenido su edad y alguna vez se me pasó algo semejante por la cabeza, y como no sé si él llegará a tener la mía, pues por si acaso para que lo tenga en cuenta, que yo su edad sí que la he tenido, nada más.
—¡Hay que ver como eres ehhh!
—No señora, no se preocupe, si tiene toda la razón del mundo, ojalá todos mis clientes además de llevarse la cámara más cara de la tienda (sonrió haciéndole un giño al anciano) me dieran cada uno de ellos una lección como esta. Que la disfrute señor, ha sido un placer, un verdadero placer.
—Si, si, pero anda, regálame un par de tarjetas de memoria y un filtro polarizador, ¿o te crees que me vas a despachar solo con buenas palabritas?
—Lo dicho señora, un crack, su padre es un auténtico crack…¿De cuantos gigas la quiere?
Tras mantenerse un buen rato con la mirada perdida y aún con la sonrisa pintada en la cara por el recuerdo de aquel momento, decidió por fin sacar la cámara de la mochila, aquella mochila en la que ella misma la había guardado tras recogerla de la mesilla del hospital el mismo día que el mundo asistió atónito a una de las escenas más románticas e increíbles jamás contada.
En apenas unos segundos, aquella sonrisa nostálgica que acompañaba ese aparente estado de serenidad fue desapareciendo a medida que empezaban a hacerle eco en las sienes cada uno sus latidos. Jamás había vivido una sensación así, por momentos tuvo miedo, los músculos del cuello amenazaban con ahogarle y el corazón cabalgaba completamente desbocado, así que se quedó en silencio con los ojos cerrados en un vano intento por recuperar la serenidad.
Ya con la cámara en sus manos y antes de encenderla, sacó también el post it que disimuladamente se había guardado aquel día en el hospital y que había pasado desapercibido para todos menos para ella en medio del caos de la sorprendente muerte de sus padres.
No se lo había comentado a nadie, ni siquiera a su hermana, sabía que aquello seguramente les iba a reportar emociones muy fuertes y por el momento ya habían tenido suficiente, ese fue el motivo por el cual en su día decidió posponer el anuncio de aquel hallazgo y de su contenido. Pero ahora había llegado ese momento.
La "pequeña" de las hermanas, a sus 60 años, conservaba intacta la mirada de aquella preciosa niña de ojos verdes que tan loco volvía a su padre y que por suerte habían heredado sus dos hijas. Hacía menos de un año que se había casado la menor de ellas y todavía seguía paseando con orgullo su álbum de boda, y no porque estuviese guapísima, que lo estaba, sino por quién se lo había hecho. El día de su boda, su abuelo empaño en más de una ocasión el visor de la cámara al verla tan hermosa, y ese era precisamente el motivo por el que presumía de álbum "la nieta", porque se lo había hecho su abuelo, ese que desde muy pequeñita le hacía sentirse como la más bellas de las princesas de cuento.
Y estaban precisamente hojeando por enésima vez ese álbum cuando recibieron la llamada de la tía...
—¿Está por ahí tu madre sobrinita?
—Si tía, por aquí anda poniendo pegas a todo como siempre.
—Trae pacá- le dijo su madre al tiempo que le clavaba el codo en el costado con una media sonrisa
—Hermana, creo que deberías acercarte al campo, tenemos que ver algo.
—¿Algo? Eso no suena nada bien, no me asustes.
—No, no tranquila, no pasa nada, es solo que no creo que sea algo que te deba contar por teléfono, además me apetece estar acompañada para verlo, y ahora mismo se han ido todos al pueblo.
—Por Dios hermana, cuanto misterio, me estás asustando de verdad.
—Que no hombre que no, tú vente para acá si puedes.
—Vale, vale. Ahora mismo voy, tardo diez minutos.
Efectivamente, fueron escasamente diez minutos los que Laura tardó en presentarse en Alcobaza.
—Cuéntame hermanita, que es eso tan urgente que no podía esperar hasta mañana para enseñármelo.
—Ven siéntate aquí —le dijo Lucía mientras palmeaba el sofá.
—¿Recuerdas que papá se llevaba la cámara a todos sitios verdad? ¿y te acuerdas de que ese día también la tenía encima de la mesilla del hospital?
Pues cuando pasó todo y las enfermeras por fin nos dejaron entrar de nuevo a la habitación para recogerlo todo, fui a guardar la cámara que como te he dicho estaba encima de la mesilla.
—¿Y…? –preguntó impaciente su hermana.
—Pues que al cogerla me encontré con un Post it pegado en la pantalla trasera…
—¡Joder hermanita! Déjate de intrigas ya y dime que es lo que ponía de una puñetera vez.
—Esto es lo que ponía —y extendiendo el brazo le hizo entrega de post it.
—¿www.josemaritorrado.com? ¿pero esto qué es? ¿Papá tenía una web?—preguntó extrañada y alzando el tono de voz.
¿Y esta debe ser la contraseña no? Pero…¿una web con contraseña?
Buffff no entiendo nada.
—Pues mira ahora la última foto que aparece en la cámara.
En el momento que Laura cogió en sus manos la cámara y vio aquella imagen, un enorme escalofrío recorrió todo su cuerpo al tiempo que el corazón le amenazaba con salirse del pecho.
Ahí estaban los dos, abrazados y cogidos de la mano, mejilla con mejilla y con la mejor de sus sonrisas como si no hubiese un mañana…
Lucía limpiándose las lágrimas que mojaban sus labios, tocó un botón de la cámara y añadió:
—Y… ¿te has fijado en la hora de la foto?
—Noooo…pero, pero no puede ser…si está hecha apenas cinco minutos antes de la hora oficial de su muerte, o mejor dicho, de sus muertes…—Ahora era Laura la que trataba de enjugar sus lágrimas.
V. EL BLOG
Después de fundirse en un largo abrazo, en uno de esos en los que sobra cualquier palabra, y cuando al fin consiguieron serenarse lo suficiente, decidieron continuar indagando un poco más para saber todo lo que encerraba esa foto y sobre todo ese post it.
—¡Esto es increíble!, menos mal que la prensa no se enteró de esto, sino para qué queremos más, terminan haciendo una película de toda esta historia —exclamó Laura mientras alzaba la mirada al techo e inclinaba hacia atrás la cabeza en un vano intento de evitar que otra lágrima rodase por su mejilla.
—La verdad es que da como para eso y para más, y espérate tú ahora a lo que nos podemos encontrar en esa web, que conociendo a papá cualquier cosa es posible.
Las dos hermanas quedaron en silencio cogidas de la mano, casi en la misma posición en la que aparecían sus padres en aquella foto que ahora ambas contemplaban casi sin pestañear y sin poder dejar de llorar.
—Y ahora que hacemos?– preguntó por fin Laura.
—¡Qué vamos a hacer! Pues meternos ahora mismo en esa web, no sé tú, pero yo me muero de ganas por hacerlo –y de un respingo salió en busca su MacBooK.
—A ver…www.josemaritorrado.com —tecleó Lucía a toda velocidad—, la misma velocidad con la que apareció en pantalla el siguiente mensaje:
“No tiene permiso para acceder a esta web, si es usted el administrador introduzca la contraseña…”
—Estaba claro –dijo Lucía–. Dime la contraseña anda.
En cuanto Lucía introdujo la contraseña, un blog de diseño sencillo y elegante apareció ante sus ojos, una cabecera también sencilla con una pequeña introducción:
josemaritorrado
Blog privado y personal dedicado simplemente a satisfacer la necesidad que a veces siento de escribir y expresar en voz alta mis sentimientos. En el lateral izquierdo, en la zona dedicada a "Mi perfil" había una columna en la que de una forma muy original se describía a sí mismo, esto fue lo primero que las hermanas leyeron con atención y fue también la primera de las muchas emociones que este blog les iba a deparar.
Y es que efectivamente la primera sorpresa fue precisamente esa, no era una web, era un blog personal cuyo dominio había sido adquirido por el anciano allá por el 2012 juzgar por la fecha de la primera entrada. En el lateral podía leerse–“última entrada de 365”. Pero tras un primer análisis general del blog y sin entrar aún en profundidad en el contenido, se dieron cuenta de no iba a ser la única sorpresa que se iban a encontrar. Ese blog guardaba muchas, y es que 54 años daban para mucho, con una rápida división salía casi a siete entradas por año, aunque comprobaron por las fechas que no había una regularidad establecida, igual escribía dos en un mismo mes y se pasaba medio año sin publicar nada.
Comenzaron ahora sí por el principio, la primera entrada del blog, la más antigua de todas databa de 2012, concretamente del 8 de marzo, y se titulaba “LOS PREMIOS GOYA. HORA DE AGRADECIMIENTOS” en la que por lo que se intuía, su padre había pasado una mala época y tras superarla trataba de agradecer la ayuda prestada a todos los que le apoyaron para salir a flote. Un listado de personas que ambas hermanas conocían a la perfección, pues eran los amigos que habían acompañado a sus padres durante toda su vida. Las hermanas se preguntaron mutuamente si sabían algo de esa mala época de su padre, pero rápidamente llegaron a la conclusión de que era muy difícil que alguna de las dos se acordase, eran demasiado pequeñas para ello.
Continuaron con la lectura, el blog era un auténtico tesoro, una especie de enciclopedia que encerraba más de la mitad de la vida de aquellos abuelos, había una entrada incluso en la que hablaba sobre las sensaciones después de cumplir los 40 años. Pero no solo eso, en él se podía observar la evolución de los tiempos, del pueblo, reseñas a acontecimientos importantes y como no, fotos, muchas fotos que le añaden al blog un valor incalculable para esta familia.
Pero ese fue el análisis posterior que las hermanas hicieron del mismo, ya que lo en principio centró por completo su atención fue esa última entrada del blog titulada “Y COLORÍN COLORADO …” que estaba fechada el mismo día de la foto encontrada en la cámara. Una entrada bastante extensa en la que a modo de capitulo final de una historia, y con evidentes tintes de despedida, hacía un amplio balance del camino recorrido hasta llegar a esta última entrada, el último artículo de ese personaje que durante tantos años desahogó en este blog su pasión por contar historias.
Vieron que entre el título de la entrada y el texto de la misma, había un gran recuadro como el que aparecían en aquellos antiguos álbumes de cromos antes de colocar al futbolista correspondiente, y dentro del mismo, precedido de un asterisco la siguiente nota:
“Pega aquí nuestra última foto”
Aquello, antes incluso de comenzar a leer el contenido de la entrada, hizo que ambas hermanas se terminasen de derrumbar por completo. No entendían nada, no podían explicarse como su padre podía saber que iba a morir ese mismo día, porque en un principio se pudo pensar que podría haberse suicidado al ver morir a su esposa, pero no, esa posibilidad quedó completamente descartada tras la autopsia, que certificaba su muerte por causas naturales y además confirmaba que ambos fallecimientos habían tenido lugar aproximadamente a la misma hora.
—Esto ya es demasiado…no sé si voy a poder soportar tantas emociones.
—Pues acostúmbrate hermana–dijo Lucía–. Me temo que a partir de ahora van a ser días de eso precisamente, de emociones, de recuerdos y de nostalgia, pero estoy segura de que papá sabrá quedarnos con un buen sabor de boca, siempre lo ha hecho y no dudo que aquí también lo va a hacer.
—De todos modos, yo ya he tenido suficiente por hoy, me muero de ganas por leerlo todo, por devorar cada una de esas 365 entradas, especialmente esta última, observar con detenimiento cada foto, escuchar las canciones que cita…pero hoy no, hoy necesito asimilar todo esto con calma–dijo Laura mientras se levantaba del sofá–.Hasta mañana hermana –y las dos se fundieron en otro de esos abrazos sentidos, de esos que uno sabe perfectamente que es especial y que les hizo sentirse más unidas que nunca.
—Te quiero hermana, ya sabes que papá decía que había que recordarlo muy a menudo, y hoy es buen día para hacerlo.
Laura se giró para que su hermana no la viese llorar y abandonó apresuradamente la estancia sin siquiera poder articular un simple “y yo” mientras Lucía se esforzaba por contener sus propias lágrimas.
—Por cierto Laura...¿Te suena de algo el título de la última foto verdad?—preguntó Lucía cuando su hermana estaba a punto de alcanzar la puerta.
—Pues claro que sí,—contestó girándose— ..."Y COLORÍN COLORADO..." el mismo título de la foto final del Proyecto 365 de papá, precisamente también la última, la 365.—se quedó unos segundos con la mirada perdida antes de continuar— Conociéndole, no creo que se trate de ninguna casualidad. Joooder papá eres la leche —susurro Laura mirando a su padre en el retrato familiar que presidía el salón al tiempo que lanzaba al aire un profundo suspiro.
Una vez que Laura abandonó la casa de campo, y después de tomarse el tiempo suficiente para serenarse, Lucía cogió el portátil, cogió la cámara y se envió la foto a su ordenador, quería cumplir cuanto antes con la última voluntad de su padre, aunque su hermana tenía razón, quizá no era el momento más oportuno para afrontar aquella trascendental lectura que a buen seguro pondría a prueba la fortaleza de su corazón.
Era tanta la ansiedad por leer todo el contenido de ese blog, de esa entrada 365 publicada en sus últimas horas de vida, y a la vez era tan grande el nerviosismo que le invadía cada vez que intentaba comenzar la lectura que finalmente tras no conseguir pasar del primer párrafo decidió posponer la lectura para otro momento, algo que su corazón sin duda agradeció.
VI. PUNTO...Y FINAL
Ese mismo proyecto fotográfico que su padre se molestó posteriormente en recoger en un libro para regalarle un ejemplar a cada una cuando fueron mayores. Para las dos fue probablemente el regalo más especial que jamás les habían hecho, ahí estaba recogido un año de sus vidas, de la de sus padres, de sus amigos, e incluso de la vida de su pueblo, porque no eran solo fotos no, las fotos eran preciosas y hoy tienen mucho más valor que en su día, pero es que además los comentarios que acompañaban cada foto eran también un tesoro especialmente para ellas, porque en él descubrieron tantas cosas, aprendieron tanto de su padre, que ese "libro", porque en realidad era un libro, que ambas lo consideraban como una auténtica joya. Cada vez que alguna de las mejoras amigas de su padre hablaban con ellas de aquel proyecto fotográfico, les decían lo mismo, —qué pena que tu padre no se hubiese dedicado a escribir, seguro que lo hubiese hecho muy bien—. Y puede que tuviesen razón y quizá por ese motivo, porque le gustaba tanto escribir, ahora se encontraban ante lo que podría considerarse una recopilación de relatos cortos, de reflexiones, e incluso una especie de memorias, fuese lo que fuese, estaban seguras que no les iba a defraudar su contenido.
Por fin reunieron la fuerza necesaria para emprender aquella especial lectura. Fue una lectura pausada, divididas en varias sesiones, con charlas e inevitables comentarios sobre la mayoría de las entradas y también evidentemente con muchas carga emocional y como consecuencia con muchas lágrimas derramadas...si aquel libro del proyecto 365 que su padre les regaló en su día les pareció de un valor incalculable, este blog era el mejor legado recibido que jamás hubiesen podido imaginar.
Todas y cada una de las entradas del Blog les resultaron sumamente interesantes, muchas de las cosas de las que allí hablaba su padre eran recordadas por ellas, pero no todas, hubo muchas sorpresas, situaciones que pasaron totalmente inadvertidas para las dos probablemente porque así lo quisieron sus padres. A medida que iban leyendo se iban dando cuenta que posiblemente estaban leyendo cosas que no habían sido leídas nunca, esa era la sensación, no daba la impresión de que aquellas confesiones tan íntimas hubiesen sido escritas para hacerlas públicas, y eso les generaba mucha más emoción a medida que avanzaban en la lectura... si es que podía caber algún gramo más.
Eran tantas las sensaciones cruzadas en esos días que no sabían muy bien como definir su estado, era una explosión de sentimientos de tal calibre que en apenas segundos podían pasar de la risa más escandalosa, al llanto más incontenible, pero un llanto para nada amargo, era un llanto de rabia por no poder revivir de nuevo aquellos buenos momentos relatados, de agradecimiento por todo lo que sus padres les dieron en su vida, un llanto casi de alegría, un llanto...dulce, como ellas recordarán siempre a su padre y a su madre.
Después de esa auténtica montaña rusa de emociones, las dos sabían que aún quedaba la traca final, la última entrada del blog, esa que sin duda esperaban con tanta ansiedad que estaban seguras que no les iba a defraudar, aunque también tenían claro que iban de nuevo a poner a prueba la salud de sus corazones.
—Allá vamos...uffff
"Hola preciosas, qué extraño os resultará todo esto ¿verdad?, comprendo que estéis totalmente descolocadas y os sea imposible entender toda esta situación que podéis considerar incluso un tanto surrealista, por eso, antes de nada y para que tengáis al menos una remota posibilidad de entender todo esto, es necesario que me remonte muchos años atrás, concretamente casi cincuenta. Siempre habéis sabido que tuve un problema de salud cuando erais pequeñas, pero ni vosotras preguntasteis nunca, ni nosotros quisimos daros demasiadas explicaciones pasados unos años, ya que además, por fortuna todo aquello quedó superado y después de haber estado viéndome toda vuestra vida haciendo deporte e incluso corriendo algún que otro maratón, es difícil que os pudieseis imaginar que en ese tiempo estuve casi cuatro años sin poder hacer el más mínimo deporte y casi si poder mantenerme en pie más de cinco minutos seguidos. Eso para mi, o para alguien como yo, que el deporte ha formado siempre parte de mi vida, fue algo muy duro, algo que me superó, que me llegó de forma inesperada y que me puso al límite en muchos sentidos. Si no os hubiese tenido a vuestra madre y a vosotras no sé si hubiese tenido fuerzas para salir a flote. Como os digo, fueron tiempos muy difíciles para mí, un tiempo de gran incertidumbre de numerosas pruebas médicas, exasperantes esperas para conocer un diagnóstico definitvo y un largo peregrinar por numerosos especialistas en busca de una respuesta que nadie me podía dar y que sin embargo yo necesitaba casi como el aire que respiraba. Fue difícil, tan difícil que durante mucho tiempo me temí lo peor, en mi cabeza se instauró ese pesimismo tan dañino que te destruye tanto física como mentalmente. Es casi imposible que alguien que no haya pasado por una situación parecida pueda entenderte, pero os aseguro que fue realmente duro, terminó siendo un círculo vicioso el cual era incapaz de romper, el malestar físico me hacía encontrarme moralmente hundido y a su vez ese bajón psicológico me producía además nuevos síntomas físicos que yo no terminaba de entender, esto es lo que hoy conoceríamos como "somatizar". Pues bien, yo somatizaba, y somatizaba bastante, hasta puntos inimaginables, terminé convirtiéndome en un auténtico hipocondríaco, bastaba escuchar en televisión la sintomatología de alguna enfermedad para que en poco tiempo mi mente terminase produciéndola. Sé que os parecerá increíble, pero esta era la verdad, no os voy a aburrir con ejemplos, pero puedo aseguraros que aquello terminó siendo una situación insoportable, solo deseaba estar dormido para no pensar y que mi mente dejase al menos descansar por unas horas a mi cuerpo.
Tardas mucho tiempo en darte cuenta de lo que te está pasando, de que eres tú, tú mente la que te está jugando una mala pasada, y entonces por fin puedes empezar a luchar contra ello, pero aunque es un primer paso identificar el problema, no es nada fácil ponerle remedio, hay quien incluso no consigue salir nunca de ese estado y termina sufriéndolo el resto de su vida, o en el peor de los casos deriva en otro tipo de enfermedad física o mental. Yo en su día no sabía bien que es lo que tenía, si depresión, ansiedad o estrés, pero poco después leí una simple pero precisa definición de cada una de ellas que me sacaron de dudas:
Depresión: Exceso de pasado
Estrés: Exceso de presente
Ansiedad: Exceso de futuro
Creo que yo tenía un poquito de cada una, pero quizá estaba excesivamente preocupado por el futuro, un futuro que me empeñaba en que alguien pudiera augurarme esperanzas y que nadie se aventuraba a ello porque sencillamente era imposible hacerlo.
Una vez tuve localizado al "enemigo" empecé a luchar contra él, fue una lucha de muchísimo desgaste psicológico, pero al final conseguí vencer, lo logré porque empecé también a mejorar físicamente, si no hubiese sido casi imposible hacerlo. Pero lo cierto es que al final salí de ese oscuro túnel, pasó mucho tiempo hasta que eso ocurriese, y había dejado muchas secuelas, pero también lecciones, grandes lecciones que con el paso del tiempo me hice el firme propósito de no olvidar.
Tengo la absoluta convicción que aquello fue un gran punto de inflexión en mi vida, y a pesar de que fue quizá la peor época de mi vida, si tengo que poner en la balanza todo lo sufrido y todo lo aprendido, creo que la balanza se inclinaría hacía la parte positiva, y mira que como os dije al principio, fue una experiencia realmente dura. Pero es que creo que ese punto de inflexión le llega a todo el mundo la primera vez en su vida que piensa de verdad en la muerte, suena fuerte sí, pero es la realidad, yo pensé en ella, a lo mejor no tenía demasiados motivos para hacerlo, pero lo cierto es que lo hice, es más hubo momentos que no veía mucho más allá de eso, me negaba a hacer planes de futuro porque era incapaz de pensar, estaba bloqueado y creo que llegué a tocar fondo.
Pero en fin, no quiero ahondar más en el tema ni aburriros demasiado, pero considero que era necesario que os lo contara.
Y ¡Por qué? ¿A donde quiero llegar contando todo esto? Pues a que me di cuenta de que la mente era mucho más poderosa de lo que podemos imaginar, y que si conseguía invertir la tendencia y canalizar toda esa energía de la mente de forma positiva se podrían llegar a alcanzar metas inimaginables. Y así empezó todo, a partir de entonces me interesé por todo lo relacionado con la fortaleza mental, empecé a leer a investigar y finalmente incluso a disfrutar a medida que empezaba a controlarla. El poder de la mente es inimaginable y fascinante a la vez. Pues bien, resumiendo un poco para no eternizarme con explicaciones, os diré que todo ello me ha servido para llegar hasta el día de hoy y estar seguro de que podía hacer lo que al final he hecho, o haré, ufff, no sé, ¡que lío de presente, pasado, futuro...!
El caso es que aunque esto pude que no os aclare del todo esta situación, sí que considero que es imprescindible que lo conozcáis para que al menos podáis darle una explicación relativamente lógica y creíble.
Sé que a lo mejor estabais esperando alguna otra explicación más lógica sobre la forma en la que nos hemos "ido", pero no la busquéis, tampoco es que haya sido algo digamos...larga y metódicamente planeado, siento defraudaros, no hay ningún otro secreto ni nada paranormal, simplemente me di cuenta que mamá se iba a ir de un momento a otro, ella lo sabía y yo también, y lo afrontamos con una serenidad inimaginable para cualquier persona ajena a nuestra actual situación emocional, un situación de paz interior muy difícil de describir, imposible diría yo, y en ese preciso instante me di cuenta que yo no quería ni podía quedarme aquí sin ella, y también tuve la certeza, la absoluta certeza que podría lograrlo, que podría irme con ella, es más quería irme con ella y no sé como, pero lo cierto que tuve el absoluto convencimiento de que podía hacerlo, que lo deseaba con tanta fuerza que simplemente tendría que concentrarme en ello y lo conseguiría.
Como os he dicho anteriormente, siempre estuve convencido de que sólo utilizamos un parte muy pequeña del potencial que tiene nuestra mente y siempre pensé también que si la mente puede ser tan poderosa que a veces cuando nos atenazan miedos e inseguridades, y la propia mente es la que encarga luego de transformar esos problemas en efectos fisiológicos, toda esta energía, toda esa fuerza, podría canalizarse de cualquier otra forma positiva si conseguíamos concentrarnos lo suficientemente en ello. Ya os digo que en los últimos veinte o treinta años he tenido esto muy presente en mi vida, he leído y estudiado mucho al respecto, e incluso he "practicado"... y en ocasiones he conseguido cosas que luego no puedes contar a los demás porque directamente no te creerían. Es un mundo muy complejo de entender si no se tienen los suficientes conocimientos del tema y algo que no se puede tratar a la ligera ni se puede explicar de una sentada. Tan solo os diré que todo empezó hace mucho tiempo precisamente después de la lectura casual de un artículo sobre la apnea relacionada con el yoga. Un artículo que guardo desde entonces y que despertó en mi la curiosidad por esta disciplina, ciencia, o como queráis llamarla.
En experiencias realizadas en laboratorios, algunos yogis (practicantes del yoga) han permanecido encerrados herméticamente en cajas acrílicas por más de 123 minutos y han sobrevivido a la experiencia. Pelizzari comenta con respecto a este tema “El objetivo del Yoga es permitir al practicante fundirse en el mundo que lo rodea, se trate de agua o de aire y de despertar facultades vitales atrofiadas hoy en día. Para el apneísta la facultad inconsciente más importante es la del reflejo de inmersión. Este reflejo desencadena en nuestro cuerpo unos fenómenos fisiológicos, favorables para la apnea, como la reducción del ritmo cardíaco, la disminución de la presión sanguínea y una tendencia a la relajación muscular”
Este párrafo de dicho artículo resumen muy bien lo que trato de explicaros, aunque entiendo que no sea fácil de comprender y asimilar, pero os aseguro que esta es la única verdad, es el único secreto, no hay más, simplemente yo siempre he creído que concentrándote lo suficiente se podrían llevar esos "efectos fisiológicos favorable para la apnea" un poco más allá (y nunca mejor dicho)...no sé si me entendéis.
Sé que todo esto es muy raro, insólito, surrealista ...o como lo queráis calificar, lo cierto es que yo no sabría definirlo, imagináos la situación, os estoy hablando de algo que va a ocurrir, es decir que todavía no ha ocurrido pero con la certeza absoluta de que va a pasar, es complicado hasta describirlo aquí. Tampoco sé si alguien lo ha conseguido, porque sí en verdad lo hizo, evidentemente no pudo dejar después constancia de ello. ¿No os ha pasado nunca que estáis completamente seguras de que algo va ocurrir de una determinada manera a pesar de que no hay ni la más mínima certeza de que eso vaya a ser así? Pues algo así, así que os escribo esto porque jamás he estado más seguro en toda mi vida que voy a poder hacerlo, le cogeré la mano a vuestra madre y sé que nos iremos juntos, lo sé...y punto, punto y...final.
Bueno, y una vez hecha explicación del origen, o al menos de dónde y cuando empecé a cultivar esta especie de "poderes sobrenaturales", quiero sobre todo recordaros que os quiero mucho, mejor dicho, os queremos, ya que hasta este momento este blog ha sido mi deshago, donde he vertido mis opiniones y todos mis sentimientos a lo largo de casi toda mi vida, pero hoy es distinto, hoy voy a dirigirme a vosotras también en nombre de tu madre, todo lo que aquí os diga sé que vuestra madre lo comparte también, y lo sé porque después de toda una vida a su lado la conozco incluso mejor que a mi mismo, que a decir verdad me voy a morir y todavía no me conozco del todo.
Es justo comenzar así después de repetiros hasta la saciedad que siempre hay que decirle "te quiero" a quienes tienes a tu lado, y estoy seguro de que al menos eso no nos lo podréis reprochar, esa lección creo la repasamos muy a menudo y os quedó bien asimilada Pero hoy ese "te quiero" que os dedicamos es algo más que eso, es un "te quiero" muy especial, es nuestro último "te quiero" y el más sincero de todos. Además de quereros con locura, siempre hemos estado muy orgullosos de vosotras...pero bueno, no puedo seguir por este camino porque sino necesitaría otra vida entera para deciros todo lo que sentimos hacia vosotras y lo que habéis significado en nuestras vidas. Lo que queremos principalmente es transmitiros un mensaje de tranquilidad, queremos que sepáis que nos vamos felices, muy felices, con mucha paz y con la sensación de haber sido unos auténticos privilegiados. Nos vamos sin pena, porque creo que nos vamos en el momento justo, rodeado de toda nuestra familia y de la mayoría de nuestros amigos de toda la vida, esos amigos que han sido nuestra otra familia y que también lo han sido para vosotras. Me gustaría deciros que os seguiremos cuidando desde ahí arriba, pero ya sabéis que yo no creo demasiado en ello, ójala me equivoque y podamos seguir estando a vuestro lado como auténticos ángeles de la guarda (...ufff ¡qué nervios! en unas horas voy a comprobar si existen o no ;)
Sé que la lectura de este blog os va a reportar muchas emociones, y aunque me conocéis perfectamente puede que en algún momento os pueda sorprender con alguna de mis reflexiones o de los sentimientos aquí expresados, pero es que la vida tiene etapas y momentos muy diferentes y uno de esos momentos fue quizá el que me impulsó a comenzar con todo esto, uno de esos puntos en los que la vida te da un giro inesperado, una veces para mal, y otras como en este caso, para bien.
Si a vuestra madre a mi nos quedó algo por enseñaros, espero que podáis encontrarlo aquí, porque aquí está reflejado todo lo que soy, todo lo que somos, porque aunque mamá no ha escrito ni una sola de estas lineas, está muy presente en cada una de ellas, y estoy seguro que sabréis interpretarlo en cada momento.
Pero quiero pediros con todo mi alma que no estéis tristes, ojalá pudierais estar en nuestras mentes en estos momentos para ver como nos sentimos, seguro que así lo veríais de otra forma, estamos tranquilos, serenos, satisfechos, orgullosos de vosotras y muy agradecidos a la vida por todo lo que nos ha dado y por permitirnos disfrutar de ella hasta el último minuto junto a vosotras y junto a nuestros amigos de toda la vida. Con ellos, con nuestros amigos, comencé este blog, con un agradecimiento muy sincero por su apoyo en aquellos momentos difíciles y a ellos quiero también hacer mención en estos momentos.
Tradmitidles todo nuestro cariño, y decidles también que ha sido un honor y un inmenso placer envejecer al lado de todos y cada uno de ellos, por eso doy GRACIAS A DIOS (nunca está de más congraciarse con él por si acaso me está esperando) por haberlos puesto en mi camino. No todo el mundo puede tener la suerte que hemos tenido nosotros en el tema de los amigos, es algo anormal llegar a estas edades y que todos tus amigos de verdad, y recalco lo de "de verdad", absolutamente todos sigan no solo con vida sino en extraordinarias condiciones de salud dada sus avanzadas edades. Lo sentimos chicos, somos los primeros que nos vamos, pero es que ya sabéis que nunca nos ha gustado ser demasiado pesados, y creo que ya es hora que alguien abra la veda, que sino parece que vais a ser eternos y tampoco es eso...y por si no os lo hemos dicho nunca...OS QUEREMOS, no dejéis de decirlo nunca, pero nunca, nunca. Un fuerte abrazo amigos.
Bueno y volviendo a vosotras, creo que ya os lo hemos dicho todo, pero por si alguna cosa se nos queda en el tintero lo vamos a resumir todo en esas tres palabras mágicas que tanto me han gustado siempre: PERDÓN, POR FAVOR Y GRACIAS.
-PERDÓN por si alguna vez os fallamos o no estuvimos a la altura de las circunstancias, que esperamos no hayan sido demasiadas.
-POR FAVOR no cambiéis nunca, esa sencillez que habéis demostrado siempre y que fue lo que más enamorado me tuvo siempre de vuestra madre, es la mejora garantía de éxito en vuestra vida y la mejor herencia que os pudo dejar mamá.
-Y GRACIAS por existir, por inundar nuestra casa alegría, por hacernos sentirnos orgullosos de vosotras en tantas y en tantas ocasiones, por hacernos disfrutar tanto, por emocionarnos, por hacernos crecer como pareja y por haber sido el faro que ha guiado nuestras vidas hasta el día de hoy...GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.
Y Colorín, colorado...
Bueno, y una vez dicho todo esto y después de ponerme tan serio y trascendental, no quiero que os quedéis ahí llorando, porque sé que estáis llorando (qué le vais a hacer, si habéis heredado la sensiblería de vuestro padre) y con esa rara sensación que seguramente os habrá dejado toda esta historia. No os preocupéis, es más que normal que estéis así, la situación no es para menos, pero sabéis que a mi siempre me gusta terminar las cosas dejando un buen sabor de boca o cuando menos una sonrisa, así que a ello voy.
Vuestra madre y yo lo único que queremos es que seáis lo más felices que podáis y que disfrutéis al máximo de vuestra familia como nosotros hemos tratado siempre de hacer con vosotras, que llenéis vuestras vidas de bonitos recuerdos y de grandes experiencias, porque al final eso es lo que va a perdurar a través de los años, y os lo decimos con la certeza más absoluta. Y hablando de bonitos recuerdos, algunos de los que siempre hemos guardado con más cariño son los de los viajes que hicimos con vosotras cuando aún erais pequeñas, como Paris, Londres o Roma entre otros. Fueron viajes preciosos en el que disfrutamos como nunca de vosotras compartiendo tantas vivencias que se quedaron grabados para siempre en nuestros corazones y también en nuestras cabezas, y por eso este es nuestro último deseo y también nuestro último regalo. Queremos que reviváis aquellos viaje por nosotros y en nuestra memoria, queremos que os vayáis todos juntos, las dos, con toda vuestra familia, con vuestros hijos y con vuestros maridos, a los que por cierto también queremos darle las gracias por haber sabido haceros tan felices y por haber contribuido a regalarnos esas cuatro preciosidades de nietos que tenemos.
Así que aquí van las reglas del "juego", sólo tenéis que acercaros a la agencia de viaje, está todo hablado y firmado, solo debéis concretar la fecha, todo lo demás, todo, hasta el más mínimo detalle incluido el coste del viaje está cubierto y previsto, os alojaréis en los mejores hoteles, con todo incluido, visitaréis esas ciudades que visitamos entonces y haréis también las mismas excursiones que hicimos, entre ellas dos días en Disney. Y quiero que en cada uno de esos lugares os hagáis una foto. !Ah¡ y aunque como sabéis ya os repartimos en vida todo lo que teníamos, siempre nos gustó tener un as en la manga, así que tenéis también a vuestra disposición una pequeña cuenta en la que en los últimos años hemos ido ingresando un dinerillo, un dinero que queremos que os "fundáis" también en este viaje, no os privéis de nada, absolutamente de nada, tened esa sensación al menos esta vez en la vida, así que esta vez quiero que me prometáis que vais a gastaros hasta el último céntimo de ese dinero en ese viaje. Tened la absoluta certeza que de alguna manera vamos a estar también ahí disfrutándolo con vosotros, estamos seguros de que nos vais a tener muy presente y esa será nuestra mayor satisfacción. Sólo os pedimos que lo disfrutéis, que riáis y que no penséis nada más que en eso, y por supuesto está absolutamente prohibido derramar ni una sola lágrima, ni siquiera de nostalgia, queremos que cada vez que os acordéis de nosotros sonriáis, sonriáis muchísimo ¿estamos de acuerdo?
Y ahora sí, ahí va mi último deseo, quiero que entre las dos reflejéis todas las vivencias de ese viaje en este mismo blog, quiero que me lo contéis todo aquí, que publiques todas esa fotos que vais a hacer, que me habléis de vuestras sensaciones, de vuestras emociones y de todo lo que en ese momento se os pueda venir a la cabeza. Quiero que mantengáis vivo este blog, que sea nuestra conexión, donde nos contéis a tu madre y a mí como os va la vida, yo en cuanto llegue por ahí arriba buscaré una buena conexión y estad segura que vamos a estar siempre conectados. Será nuestro lazo de unión, y será además también el vuestro, eso os ayudará a estar mucho más unidas todavía de lo que ya estáis si como yo he hecho todos estos años, sois capaces de sinceraros sin complejos. Utilizadlo para ello, para decir todas esas cosas buenas que a veces no tenemos el valor de decir cara a cara. Os aseguro que no os arrepentiréis.
Espero vuestras noticias.
¡Ah! y por supuesto no intentéis contarle a nadie toda esta historia, porque no os creerían, os tacharían de locas y no les faltaría razón ;)
DISFRUTAD DEL VIAJE...nosotros ya lo estamos haciendo, y pensad que a veces cuando creemos que todo se hunde es cuando realmente estamos a punto de despegar...volad, volad muy alto, no dejéis de soñar y si alguna vez nos colamos en vuestros sueños es porque hemos bajado a daros un abrazo y a comprobar que seguís siendo felices como hasta ahora.
PD: Si al final estáis leyendo esto es que todo ha salido como yo esperaba, así que... ¡lo sabía! sabía que saldría bien, y como os dije al principio no busquéis mas explicaciones, hay cosas que no la tienen. Si tenéis que buscar algo, buscad la felicidad, y la felicidad no es otra cosa que una actitud ante la vida.
Y ahora cerrad con fuerza los ojos e imaginarnos a los dos besándonos y sonriendo como tantas veces nos habéis visto...¡hacedlo!
OS QUEREMOS
Papá y mamá.
Se agarraron de la mano se miraron y cumpliendo el último deseo de sus padres cerraron con fuerza sus ojos durante unos segundos. Casi podían tocarlos, era tan real la imagen de sus padres que incluso creyeron notar su presencia. Al abrir los ojos, ambas sonreían...
—Por qué me has besado? — preguntó Laura aún con la mirada perdida y una dulce sonrisa en sus labios.
—¡Yo no te he besado! — contestó nerviosa Lucía— ¡Has sido tú la que me ha besado!.
Unos segundos de desconcierto y un grito al unísono... —¡PAPÁÁÁÁÁÁ!
Un escalofrío recorrió sus cuerpos, temblaban, lloraban, no podían creer lo que acababan de vivir, lo único que sí sabían, era que ese "beso" les había dejado una indescriptible sensación de paz, de efímera victoria sobre la tristeza,... flotaban, las dos flotaban como lo hacía en el aire el aroma de sus padres. Miraban al techo, las dos lo miraban pero ninguna lo veía, ellas veían mas allá, a veces solo vemos lo que queremos ver, y ellas sabían perfectamente lo que querían ver en esos momentos, y se abrazaron, más hermanas que nunca, se abrazaron, sería la última vez que llorarían, a partir de entonces sus padres no se lo iban a permitir ni una sola vez más, así que sacaron un pequeño pañuelo cada una y se secaron las lágrimas de fuera, sabiendo que las de dentro solo sería capaz de limpiarlas el tiempo.
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